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Boquense en España IV -- Andalucía

Sevilla, 11/11, Cenando en una fonda cualquiera.

Estando teóricamente al día, y a un mes exacto de vacaciones, es decir, sin lugar fijo y gastando sin reponer, hablemos de Córdoba, Granada y esta Sevilla, al menos mientras la mano de.

Córdoba es un pueblito. Ha sido una de las ciudades más grande del mundo en su momento de esplendor, pero hoy es un pueblito percioso y enmarañado, más un pueblo sencillo alrdedor. Y en medio, la Mezquita. Bah, a un lado de la ciudad vieja, pegado al río Guadalquivir. La ciudad vieja está muy prolija y cuidada y al principio me pareció muy vacía. Después me di cuenta que lo que estaba pasando es que al entrar en Andalucía había vuelto a tierras Civilizadas: acá hay hora de la Siesta. Tras una tarde de perderme en las callecitas, a la mañana fui a la Mezquita.

La Mezquita es un espacio cerrado de una manzana aprox., un espacio como nunca he visto. No se si las fotos le hacen, no digo Justicia, una onda al menos. Porque una cosa es ver unas columnas con los dobles arcos o alguna foto de los detalles árabes o la iglesia que construyó Carlos V1 en el medio; y otra es estar ahí en Una Manzana de esas columnas, al punto de que no te das cuetna de que en medio está esa iglesia si no te acercás.

Digo todo esto porque de los tres "palacios",, la Mezquita de Córdoba, la Alhambra de Granada y el Alcázar de Sevilla, la Alhambra es lejos el más espectacular, pero la Mezquita (que los dueños actuales insisten en llamar "Catedral Central") es la que más me gustó, la que me parece más interesante. Pero hablemos de esa alhambra, cuya anécdota empieza en Córdoba, pues fue ahí, en ronda de mate, que me enteré que hay cupos limitados. Así que el día en cuestión, el sábado, madrugué y me fui corriendo desde el hostel hasta ahí arriba, para hacer la cola de la entrada. Y felizmente conseguí no sólo entrar (eso era bastatne probable), sino que conseguí turno temprano para los Palacios Nazaríes, que son la pieza fuerte del conjunto. Porque no engañarse, la Alhambra es una fortaleza grande, con castillos, palacios, hoteles, jardines, torres, diversos restos arqueológicos y muchos gatos. Y sí, los palacios Nazaríes son todo lo que se dice que son, y los patios y los trabajos en las paredes y los techos y las fuentes son todo lo bellos que tantos poetas dicen que son. Y el castillo merece verse y merece mirarse de ahí a la ciudad de la que voy a hablar en breve, y las dependencias más "modernas" acompañan muy bien al conjunto. Pero no es nada inimaginable como es la Mezquita.

Lo que sí le da ventaja a Granada, y lamento haberlo disfrutado poco es la ciudad mucho más viva. El barrio viejo (Albayzin) está claramente habitado y en movimiento, hay grafitis, carteles de protesta por el estado del barrio, movidas culturales; y en el centro muchísima gente a la noche del viernes, muchísimos bares (entre eso "La Bella y La Bestia") y mucha movida de estudiantes.

Claro que si hablamos de movida, hay que hablar de mi nueva ciudad favorita en este viaje: Sevilla. Sevilla es una ciudad grande en la que hay música en las calles2, clases de rollers para nnes en los parques centrales, construcciones espectaculares como la Plaza España, la Catedral y la Giralda, el Alcázar, las mil y una iglesias, la Torre de Oro, barrios (Barrios) como Sangta Cruz, el viejo centro y Triana, mil bares y ningún kebab; un lugar, la Alameda de Hércules, con los pibes de los barrios haciendo la suya hasta tarde y tda la onda general de los andaluces, que claramente son mis españoles favoritos.

Pero así como tuvieron que pasar unos días para tratar de hablar de Barcelona y Madrid, dejemos asentar este Sevilla que claramente voy a visitar un rato a la vuelta, aunque sea para despedirme del Patio de San Eloy.



1Carlos I en España, pero él se decía quinto, como demuestra la inscripción en el palacio que hizo construír en la Alhambra.
2Por ejemplo el guitarrista que estaba al lado del Alcazar, que casi me hace llorar, y que no tenía gorra, sólo vendía sus discos

Boquense en España III -- Barcelona/Madrid

Córdoba, Jueves a la noche. (Jueves 7/11 debe de ser)

Me cansé de esquvarle el bulto a la escritura por no saber qué decir de Barcelona y por no querer mezclar con Madrid, así que voy a tratar de meter todo junto a ver si me pongo al día. Seguro que termino de escribir esto y viene una gente que conocí recién pa' arrancar.

Barcelona seguramente quiere que la llamen ciudad cosmopolita, pero la verdad es que es una mera mescolanza de hispano parlantes ,más asiáticos y araboides. Tiene una leyenda reciente de ciudad liberal y fiestera. Leyenda que atrajo mucha gente, entre otros muchos de mis amigos/as, que contribuyeron a la realidad de esa leyenda que ahora de a poco está siendo explotada comercial y turísticamente. El tema es que esa comercialización y turistización tiende a expulsar a nuestra gente, con lo que la leyenda empieza a quedar en eso. Creo (creo) que la crisis económica está ejerciendo presión sobre esa explotación, haciéndo del turismo una salida más atractiva en lo inmediato, y esto no va a hacer más que empeorar, al tiempo que la gente se va a ir volviendo o al menos yendo a crear nuevas leyendas.

Pero lo que toda esta movida le da a la ciudad, es la sensación de que toda la ciudad está en uso, y eso me faltó en Madrid. Es decir, el cetro a la noche se llena de gente de bares y de boliche, pero no es barrio. NO sólo me pareció vacío en el fin de semana, sino que en la semana mismo parecía el centro, apenas más vacío. Saliendo un poco alrededor del Rastro encontré algún bar más poblado de gente (la cultura de bares pa' comer me parece una de las cosas más interesantes de Madrid) pero si no, turistas o la nada. Y todo está demasiado limpio. Para mi gusto, claro. No es que (en esta primer etapa) no me haya gustado, ojo, pero no me enamoró. Demasiado prolija para comparar con Barcelona, demasiado ???? para ser París.

[n.d. transcriptor: ahí había puesto "pobre", pero no es esa la palabra, ni a palos más bien sería "moderna", "provinciana", "poco monumental" o algo así]

Hablemos, eso sí, del Museo Nacional del Prado. el Prado es gratis todos los días las dos últimas horas.



Viernes a la mañana, en media hora parto. Mate y sigamos. (8/11 vendría a ser)

Hablemos del Prado, decía. El domingo, tras un rato de cola hasta que habilitaron la entrada gratis, me metí por primera vez. Si bien lo primero que ves (al menos por esa entrada) es la larga galería de pintura barroca italiana, yo quería primero ver lo español. Lo primero que aprendí es que los cuadros del Greco tienen colrores fuertísimos. En ese primer piso, si mal no recuerdo, está el grueso de lo Velázquez. En un momento entré, con cierta displicencia a una sala con cuadros históricos, miré un rato el cuadro de la esquina me di vuelta y me encontré cara a cara con el Cuadro de las Lanzas, tan groso como es.

Dos habitaciones más allá está la sala de los retratos y la Pieza Central del museo. Así como a la Gioconda la miré al pasar y medio de lejos, ante Las Meninas me quedé un rato y bastante emocionado y además tuve la oportunidad de escuchar a Padre contando a Pulga de no más de 7 años que lo que había pasado es que el Rey sacó una foto con el celular1. Ya bastante satisfecho, recorrí el resto de la colección España S.XVII (Velázquez, gran maestro (¡Los borrachos! ¡La fragua de Vulcano!), Zurbarán, Berruguete, etc.), pasé por unas naturalezas muertas con uvas que daban hambre o al menos sed y llegué al sector Goya, donde están las obvias majas y cosas así hasta que subís (n.d.t: ¿O bajás?) las escaleras y te encontrás todas juntas las Pinturas Negras, que individualmente son bastante impresionantes, todas juntas ni te cuento. Uno o dos salones más allá, varios cuadros suyos del S.XIX, incluyendo dos encargados para el caradura hijoputas de Fernando VII, el 2 de Mayo en Madrid y el más clásico e impresionante, 3 de Mayo en Madrid, más conocido como "el del fusilamiento"), otro cuadro que me quedé mirando emocionado un rato, aunque ahí las emociones, obviamente, son otras.

Minutos después, tras haber visto los últimos cuadros españoles (cronológicamente los más viejos, osea, bastante aburridos) me dije:
"¿Qué puedo hacer en estos 20 minutos hasta que me echen? Ah flamencos, los flamencos me caen bien2. Uy, qué simpático, un imitador del matrimonio Arnolfinil qué grosos estos quías, inventaron el oleo y el estilo barroco, pasemos a la siguiente salESE ES EL JARDÍN DE LAS DELICIAS!!!!
Efectivamente, pasé los siguientes diez minutos (de reloj) admirando esa tabla espectacular que yo ni sabía que estaba ahí. Y con eso ya me di por hecho. Volví a entrar al museo un par de días después a ver la parte italiana y volver a comprobar que el Barroco me gusta muchísimo más que el Rena, y el Neoclásico y a saludar de nuevo a estos cuadros principales.



1El que no entienda, averigue quién es quién en Las Meninas.
2Hay bala para el que haga un chiste ornitológico

Boquense en España II -- Barcelona, un poco.

Atocha, 6/11, Mediodía

Evidentemente esta edición del diario de viaje se escribe en los trenes o, en este caso, esperado los trenes.

El otro día en el tren escribía sobre una de las pocas decisiones importantes de mi vida y creo que logré llegar al final de la cuestión. Así que voy a tratar de aprovechar esta espera y el viaje a córdoba para terminar de contar de Barcelona y, quizás, empalmar con este Madrid de los últimos tres o cuatro días.

No se muy bien por dónde empezar, como ya expliqué en el texto anterior. El primer medio día que pasé en Barcelona (Barna para los locales) lo único que hice fue ir a la plaza Catalunya, la central (¡Volvió la plaza central!), bajar por la Rambla hacia el mar, sin doblar ni una vez hacia la ciudad vieja, frenar un momento en el puerto, caminar hasta la playa y volver al hostel. Creo que di una vuelta más a la noche. Después me fui a la montaña unos lindos días.



Momentos después a bordo del tren, rogando que no suba gente y viajar en este asiento

Al bajar lo primero que hice es, ya que estaba en Plaza Espanya, subir al Montjuic, que es un cerro al lado de la ciudad vieja, de donde se ve buena parte de la ciudad y también están el museo de arte de Cataluña (ex palacio real, creo) la Joan Miró y, arriba de todo, el castillo.

Arrancó el tren, sale almorfar y sigo. Listo. Por ahora seguimos por la misma vía por la que ayer fui a Toledo, tratando de pescar cuándo se abre (Toledo es fin de vía).

Decía que subí al castillo de Montjuic a pleno Sol y humedad cual si de otra ciudad (cof) se tratara. De ahí si mal no recuerdo bajé a ver las casas de Gaudí por, si mal no sigo recordando, el Paseo de gracia (Passei de Gràcia), después encaré para la Sagrada Familia, de camino a la cual pasé por una de tantas churrerías a la que mentalmente descarté, pero me respondió con un cartel: "HAY DULCE DE LECHE".

Descripción del churro con dulce de leche español: imaginen un churro de los españoles, osea, más finito que los nuestros, pero 100% de dulce de leche. Alrededor, la masa del churro, estirada hasta resultar un cañonazo. Alto Churro.

Me cuelgo con la escritura porque el paisaje español no está precisamente necesitado de kioscos. Es todo sierra y bueno, uno se distrae. Y no estoy particularmente pilas para escribir. Debería hablar de la Ciudad Vieja (Ciutat Vella) y la Barceloneta, pero no se cómo encararlo.

¿Cuántas veces habré escrito ya "no se cómo encararlo"? La ciudad vieja (El Barrio Gótico (Barri Goti), el Raval y el Born) y la barceloneta son barrios de calles angostas (enredadas las primeras, más razonables la última) y populares. La ciudad vieja además es la zona de los bares y la joda. Si, muy San Telmo el asunto, excepto que la crisis recién está llegando ahora. La crisis en este caso se refiere a todos los bares chetos (pijos) para el gringaje.

Boquense en Francia XIV -- Toulouse y Albi

Barcelona, 28/10, almorfando tarde en algún lado.

Hace rato que no escucho (!) ¡Escribo, quise poner! Pasé varos días con gente en la sierra acá cerca, recién ahora me pongo a escribir de nuevo.

Y quiero escribir sobre Toulouse y Albi, que ya va para una semana que estuve y no escribí nada. En parte porque venía atrasado con los posts (sigo atrasado con los posts) pero también porque con Toulouse tengo un problema: Todaviá no se qué pensar de ella.

(Creo que) ya escribí que Toulouse me cambió completamente la idea de qué es Francia. Es que o Toulouse es historia aparte, o Francia es mucho más variado de lo que pensaba. Porque en mi cabeza todas las ciudades francesas en general se parecen, aún cuando todas tengan sus detalles y personalidad. Todas tienen estilo francés en piedra de tal o cual color y cuando oí hablar de la ville rose, la ciudad rosa, imaginé Morelia pero en Francia. Bueno, no.

Para empezar, el nombre originalmente era ville rouge, roja, y lo cambiaqron porque da muy comunista. Para continuar no es por piedras rojas sino por ladrillo nomás, y para terminar, la arquitectura no se parece en nada a la "francesa". Se parece mucho a las de las usinas y transformadores de Buenos Aires, que al fin y al cabo son de la Italo y la Hispano, y he visto asociar a Toulouse (y Albi en tanto ciudad de los alrededores) con España y Toscana.

Así que nada de la imágen de la ciudad, ni sus casas, ni sus iglesias, ni su plaza central (!) se parecen al resto del País. ¿Y la gente? La gente de Toulouse también es "rara"....



Tren Barccelona --> Madrid, 1/11, 19hs -- 21:45 hs

Antes de seguir hablando de Toulouse, quiero comentar que los locutores de RENFE (REd Nacional de Ferrocarriles Españoles) en inglés y francés son muy superiores a los de la SNCF (Societé Nationale du Chemin de Fer) en inglés y español. Pero si sigo por este camino voy a colgar a hablar de España o al menos de Catalunya y no es la idea. La idea es terminar de hablar de Toulouse y un poquito de Albi.

"La gente de Toulouse también es 'rara'", fue lo último que escribí antes de que las ganas de caminar ganaran la pelea. La gente de Toulouse es orgullosamente "distinta" a lo que yo conocía. En particular son mucho más de estar en la calle día y noche. Las plazas se llenan de gente a la tarde y lo mismo a la noche la ribera y la zona de bares. Y no es sólo cosa de los estudiantes, que a diferencia de Bordeaux están incorporados a la sociedad de la ciudad, sino también de los locales.

Y quizás por los ladrillos parece una ciudad más laburante. Habían molinos ya a fines de la Edad Media, aunque también he leído que la rev. industrial no les llegó hasta la postguerra. También es históricamente la sede de la industria aeroespacial francesa, y también es la ciudad donde vi "colmenas", edificios gigantes de muchos departamentos chicos. No parece casual que sea la ciudad de origen del diputado de la III república Jean Jaures, alias yanyoré, el que tuvieron que matar para que nadie se queje de ir a la primer guerra mundial. Toulouse lo recuerda con una de las avenidas principales y en albi todavía se recuerda la fábrica manejada por huelguistas de otra fábrica, que él ayudó a sostener a fines del S. XIX.

Una vez más lamento no hablar Francés ni ser periodista (o al menos caradura) porque me hubiera gustado mucho hablar con los vecinos y ver cuánto de esto es impresión mía y cuánto es realmente así. Y cuánto de eso es parte de su día a día. Por lo que hemos visto, acá en Europa los pibes no suelen interesarse demasiado por la historia próxima pasada, no se cultiva la conciencia histórica, así que no me extrañariá que todo esto les de básicamente lo mismo.

No se si me queda mucho más para decir, de Toulouse. Una vez más habrá que ver si las fotos me refrescan la memoria. O quizás estar de vuelta y quieto me ayude.

Boquense en Francia XIII -- Nostalgia

Toulouse, 19/10, nochecita.

Es evidente que extraño Buenos Aires. Me pasó dos veces hoy que vi cosas que me recordaron a lugares de allá, y me di cuenta por el puntazo de nostalgia. Y no es como París que todo se parece, Toulouse no se parece en nada a Buenos Aires (ni a nada más en Francia hasta acá, pero ese es otro post). Ni siquiera es que fueran imágenes particularmente nostalgiosas: en un momento unos edificios a la distancia me hicieron acordar a cómo se ven los edificios desde la autopista, después pasó que..... no se bien, qué, creo que en algún lugar de Barracas quizás La Boca mismo hay casas parecidas a las de acá.

No se, pero si dos giladas así me hicieron extrañar, es que hay una capa de extrañamiento (?) importante. Ni a palos dejaría el viaje ya, hay que aprovechar la oportunidad, pero evidentemente hay muchas ganas de estar allá.

Y me estoy repitiendo. No se bien qué quería escribir. ¡Ah!, sí, iba a decir que ese era uno de los motivos por los que no emigraría. Tendría que estar muy mucho mejor para pagar el precio en extrañamiento. Esta es una discusión que tuve con mucha gente acá, pero que creo que nunca puse en estos términos.



Barcelona, 23/10, mateando en el hostel.

Decía: discusión que tuve con mucha gente. De la pequeña colonia de argentinos y chilenos nucleados (?) alrededor del Chivito, yo era el único que no quería quedarse. Cada uno tenía sus razones, algunas comprensibles, otras no tanto. En mi cabeza no paraba de resonar eso de que "si un tercer mundo te agobia / y un primero gustó / no te olvides que el primero nunca te tocará a vos". Pasa que yo en Argentina tengo una profesión y varios años de trabajo, venir para acá es arrancar casi de cero, aunque con algunas cosas materiales y geográficas más cerca. No es negocio por ningún lado. He conocido gente que reniega completamente de Argentina y gente que dice "extraño bocha, pero acá tengo una vida y allá no". Notablemente son hermanos.

Este texto empezó como una necesidad de poner en papel los flashes que tuve en Toulouse, pero creo que no va a ningún lado. Razón más que suficiente para cortarlo acá abruptamente.


Boquense en Francia XII -- Chau Bordeaux

Toulouse, 18/10, Tardenoche.

Esta mañana me fui de Bordeaux, básicamente por última vez, tras poco más de doce horas en la ciudad a la vuelta de París. Pude comprobar que no la extrañaba. Evidentemente carezco de raíces en esa ciudad en la que la he pasado al principio muy mal, luego bien y al último mes y pico simplemente me quería ir. Va a pasar un tiempo hasta que me agarre nostalgia de Bordeaux, pero supongo que va a ocurrir tarde o temprano.

Pero quería escribir sobre Bordeaux en general, porque creo que la última vez que lo hice fue mayo o a lo sumo junio. Y ahora puedo decir que conozco la ciudad, cosa que antes no.



Tren Toulouse --> Narbonne (Toulouse --> Barcelona 1/3), 22/10

El problema de couchsurfear es que cuando te sentás a escribir es altamente probable que te interrumpan y eso pasó el otro día. También tiene que ver que vengo atrasado con los textos: en este momento todavía no terminé el segundo post de París (que cuando esto se publique ya va a estar publicado), tengo también abierto el próximo, sobre la nostalgia y ni empecé a hablar ni de Toulouse ni de Albi. Ventajas y desventajas de la tecnología.

Intentemos retomar esta retirada de Bordeaux. El problema que tengo ahora es que tras pasar por Toulouse toda mi percepción de Francia cambió, pero voy a intentar mantenerme "en foco", tratando de escribir las ideas que tenía originalmente. Bordeaux es una ciudad muy cheta, y al mismo tiempo no lo es, si me permiten la pseudo paradoja. Creo que la socidead bordolesa está partida en dos o tres subgrupos que interactúan de formas que no termino de ver. La sociedad bordolesa tradicional es bastante de derecha, plata y tradición, no necesariamente en ese orden. Por otro lado hay una notable masa de estudiantes, que, cita textual de uno de ellos "hacen la suya". Por un tercer lado, lo que en Buenos Aires llamariámos "el turquerío", los inmigrantes y sus hijos directos, provenientes de todo el norte de áfrica, Turquía, Siria y el Líbano. Los separo a ellos y no a los demás africanos porque hay claramente un barrio árabe y no he notado un barrio negro. Esta tercer porción está más integrada con los primera, porque a diferencia de los estudiantes, vinieron de muy lejos para quedarse. Obviamente son los negros y los turcos los que hacen la mayor parte de los trabajos de clase baja, pero los magrebíes, libaneses, turcos y, en menor medida, los griegos son los reyes de la comida al paso en Francia: el Kebab. Podría hacer una disquisición acerca de los Kebabs, pero mejor uso otro post para eso y no me voy de tema acá.

Volvamos a Bordeaux. El resultado de esta triple sociedad es que tenés un centre-ville muy cheto, aunque con bares y pibes güeveando en las "plazas" (otro tema para otro post), muchos barrios residenciales de clase media de distintas alturas, en los que nunca hay nadie en la yeca, restoranes de muy diversos precios, desde kebabs a 2€ hasta menúes "oferta" de 25€, muchas residencias estudiantiles y especialemente el "campus" de Talence,una importante escuela de música y otra de circo y, como ya mencioné, el barrio árabe alrededor de la iglesia de San Miguel, donde a diferencia del resto de la ciudad, la vida transcurre en la calle.

Para el turista, Bordeaux se hace en un par de días. Ves los dos o tres lugares que hay que ver, vas al museo de Aquitania que es gratis, quizás hacés un picnic frente al río, si de casualidad caíste cuando hay alguna movida pública la aprovechas, probás dos o tres vinos y ta. Si tenés tiempo aprovechás para ir hasta Saint Emillion que es lindo pueblo y tiene más ricos vinos. Para vivir tenés que buscar un poco, pero encontrás movida y es tranquilo. Más te vale que, a diferencia del boludo que escribe, sepas andar en bici, porque es la ciudad más ciclista que he visto hasta el día de hoy.

Pensé que tenía más que decir de la ciudad, pero parece que no. Yo encontré mi grupito de gente conocida que, lamentablemente por lo social y felizmente por lo económico no los tenía cerca. Podría haber hecho muchas más cosas, pero hoy no estaría ante 20 o 30 días más de vacaciones. Al que vaya a Francia, le recomendaría, sí, ir a Bordeaux, en particular si lo que quiere es no hacer sólo París. Es una buena opción para darse el gusto de tomarse el TGV, conocer una ciudad importante, pero de provincia, probar ricos vinos, e incluso estirarse hasta uno o dos pueblitos más chicos y más "típicos".

Teóricamente en 10 minutos estoy en Narbonne, así que vamos a dar acá por concluído este post.


Boquense en Francia XI -- París, 2 de 2

Toulouse, 20/10/2013, a la tarde.

Físicamente cansado. Terminemos de hablar de París, así puedo terminar de escribir los otros textos que tengo a medio empezar en el cuaderno. Me quedan algunas cosas que contar de París. Bah, quedan muchas, pero en el texto anterior hablaba de algunas anécdotas que tengo anotadas y sólo pasé por la primera. Pero voy a tratar de incorporar las otras a breves relatos de los tres museos que fui y comentarios de los lugares que visité.

Notre Dame y Sacre Coeur no son, por dentro, iglesias particularmente lindas. Es decir, son lo top en su estilo, pero sigue sin ser un estilo que me guste demasiado. Sigo siendo hombre del barroco latinoamericano yo. De la Torre no hay mucho que decir que no se haya dicho ya. Nació... eh, digo, las fotos muestran lo que hay que ver, hay que estar ahí. Sí puedo decir que es más gris que lo que creía, la imaginaba más color óxido, o a lo sumo antióxido. El Arco del Triunfo (El arco, no un arco) es muuuu uuu uuuuy grande. Es notable cuántos de los monumentos de París son monumentos al ejército: El Arco, Invalides, el campo de Marte, la escuela militar, etc. El central de estos es el Arco, donde aparte de la glorificación de las campañas del Imperio, están el soldado desconocido, la placa a la recuperación de Alsacia y Lorena y otra placa más que ahora no me acuerdo qué tenía. Y aparte de eso me quedan tres lugares a los que fuí: Versailles, el museo de Orsay y el Louvre. Vamos por partes, sin invocar a Jack esta vez.

Realmente no se qué decir de Versailles. Ya pasó una semana, por algo cuando estaba en México trataba de escribir al día. Mi primer observación pública fue que es el monumento a la lamida de culo y debería explicar por qué. Luis XIV se hizo el palacio para autoalabarse, eso es clarísimo, pero todos los reyes y/o emperadores que vinieron después inisitieron sobre lo mismo. Y la verdad que llegado cierto punto resulta excesivo. "El rey arregla las finanzas" "El rey gobierna solo" "El rey ganó la batalla tal y cual", "El rey imparte justicia", pará un cacho. Aparte de eso, el palacio hoy es una mezcla de los viejos aposentos reales restaurados y mantenidos y de los diversos museos que se fueron haciendo en él, notablemente el museo de la guerra que armó Luis Felipe de Orleans, que tiene un cuarto con retratos de los muchachos del '92, y después varios cuadros con las más famosas batallas desde la vez esa que un rey alemán le prometió al barba que se hacía de la religión de su jermu (osea, cristiano) si el chabón se copaba y le tiraba un hueso en la batalla, hasta las últimas de Napoleón, esquivando obviamente todas las guerras civiles.

La visita me terminó agotando por exceso de gente. En realidad no me molesta tanto la gente en sí sino los grupos guíados, que ocupan mucho espacio todos juntos y te frenan la circulación. Pero con tanta acumulación de gente, una cosa simpática: gran porcentaje de la gente anda con las audioguías. En algunos lados estas tienen auriculares, pero en Versailles son como pequeños wakitokis que la gente lleva pegado al oído para escuchar qué están diciendo. El resultado, para los que la estamos mirando de afuera era que todo el mundo estaba escuchando el doparti en la spika, daba ganas de preguntar cómo iba Témperley.

Atrás del palacio están los famosos jardines, que se pagan aparte y te llevan la entrada de "a la pucha" a "¿no será mucho?". Son, obviamente, muy grandes, y de hecho hay una parte gigante que es pública, a la que no fui porque me alejaba de la salida y del tren, y ya se estaba empezando a hacer tarde y cansado. La parte paga que recorrí (que no llegó a ser toda) son un montón de "salas" "bosquetes"1 que aparentemente estaban pensados posta como salones al aire libre. Que supongo que usarían con suerte medio año, 8 meses si se abrigan mucho. Están bastante buenos, quizás con más tiempo y menos cansancio los hubiera disfrutado más mejor.



Tren Narbonne --> Figueres (Toulouse --> Barcelona 2/3), 22/10

Quedan dos o tres cosas de París: Los dos museos y los últimos días en el sur de la ciudad. Vamos a tratar de terminar de escribirlas en esta hora, mientras el tren va por al lado en medio de una laguna/campo inundado. Y yo que creía que para ir a España tenía que cruzar las montañas... Hay niebla también, así que sólo queda batirse escribir.

Volvamos mentalmente al Musee d'Orsay, que, inevitablemente, tiendo a pronunciar "orsai". Empecemos por hablar del "espacio", es decir, del edificio, en particular en tanto interior. Imagínense el hall de Constitución, pero sin negocios y con luz solar en vez de artificial. Es básicamente eso, un gigantezco hall que alguna vez fue una estación, al lado del senna (alto lugar para una estación, dicho sea de paso). Al centro hay un área con esculturas, y a los costados, en los dos primeros pisos, la muestra de pinturas de Francia entre, ponele, 1870 y 1914 o quizás 20. No necesariamente todos los artistas son franceses, pero el grueso de la muestra está centrada en la gente que exponía en las galerías que hoy llamaríamos independientes, es decir, por fuera de los salones y de la competencia por entrar al Louvre. Entre estos hay algún que otro extranjero, pero culturalmente son todos franceses.

Se levanta la niebla, pasamos por al lado de un castillo, a lo lejos se ven montañas, y yo sigo tratando de escribir de Orsay de memoria, por lo que seguro que me voy a olvidar cosas. Me acuerdo que hay dos o tres pisos de muebles y otros objetos de uno de mis estilos favoritos, Art nouveau que disfruté mucho; me acuerdo que había una muestra sobre un compositor Húngaro y su grupo de artistas amigos, de entre 1905 y 1920, muy interesante y muy otra cosa (expresionismo al palo); me acuerdo que hay conservados los salones de baile del hotel que estaba junto a la estación, y estoy convencido de que me olvido algo con respecto a las pinturas. Creo recordar que los expresionistas estaban en otro piso que los simbolistas y otros academicístas que andaban por la época.

Y recuerdo poco y nada de las esculturas, pero voy a hacer un "reclamo": Que vuelva de una puta vez la era de la escultura policromada. Basta de estatuas monocromas, ya sean blancas, de piedra o negras de metal. En el Louvre, del que ya estoy por hablar, no me apuren, vi que aún en el siglo XV y XVI se pintaban las figuras. Y hoy en día es bien sabido que las estatuas griegas y romanas estaban pintadas, las vemos blancas por el sol nomás. Digo todo esto porque ninguna de las muestras de escultura, la de Orsay y la del Louvre, me llamaron en absoluto la atención, excepto por una en Orsay que está hecha con piedras de distintos colores. No digo que dejen definitivamente de hacer esculturas monocromas, pero me encantaría ver un mínimo de variedad.

Bueno, vamos a por ese Louvre. El día de Orsay terminé muy cansado porque creo que no sólo había dormido poco sino que había comido mal. Para el otro día me había mudado a lo de un amigo donde comí mejor y dormí tranquilo, sin correr para ser de los primeros en entrar, por lo que pude encarar la nueva visita más descansado. El Louvre es al menos tres veces más grande que Orsay, y yo quería recorrerlo lo más completo posible. 7 horas estuve ahí adentro, recorrí diría que un 90 o 95% y no salí muerto, un poco cansado nomás.

El único lugar que definitivamente no fui es la parte de escultura, en particular la más moderna de Francia. Ver más arriba el por qué. Una vez más lo que sigue es de memoria, probablemente ponga una addenda al final del post cuando decida/pueda publicarlo, con la lista hecha siguiendo los volantes. Lo primero que hice fue bajar a la sección islam, para lo que pasé, si mal no recuerdo, por una parte de antigüedad etrusca, o algo así. Voy a decir desde el principio que el Louvre me gustó más que Orsay y eso es básicamente por la parte arqueológica y en particular por el material audiovisual. En particular en la parte esta estaban los restos de una tela copta teñida y acompañándola una serie de videos contando qué onda, y unos pilares con poesías una turca y la otra si mal no recuerdo persa. En los pilares está escrita y traducida, y hay una grabación de alguien leyéndola en la lengua original. Claramente no se entiende, pero se capta el ritmo y, si lo agarrás desde el principio, se puede apreciar que los traductores, al menos al español, respetaron ese ritmo en su versión. Gran idea, muy bien implementada.

Si mal no recuerdo, después de eso me dejé de hacer el rebelde y acepté encarar la larga galería de pintura italiana, que incluye, obviamente, a la Gioconda. El museo, de hecho, está señalizado con carteles de "La Gioconda está para allá", y hacia allá va la mayor parte de la gente. Ta, es un retrato, hay mucha gente alrededor, y posiblemente el laburo de guarda de esa parte del museo debe ser el más pior de todos, siempre hay un gringo que se cruza porque puede y giladas así.


Salió el sol, estoy en medio de las montañas y en cosa de 10' deberíamos llegar a Figueras. Probablemente ya esté en España. Como tengo que hacer una combinación medio a las apuradas, voy a cerrar ahora y seguiré después.



Barcelona, 23/10, mateando en el hostel.

A ver si terminamos esto de una vez. Un par de cosas más quiero comentar del Louvre aparte de que es enooooorme: la sección "original", donde están las salas palaciegas de las épocas monárquicas e imperiales, en particular el trono de Napoleón y las salas de gobierno de Luis Napoleón (el Perón de Francia), más, si mal no recuerdo, varias colecciones de Objects d'art, osea objetos cotidianos de diversas épocas y la sala Apolo, que todavía dice que fue la Asamblea Nacional en 1792 que la declaró museo. Aunque ahora no me acuerdo qué había ahí. Ah, y me llamó la atención también el conjunto de 12 o 24 cuadros (ya no me acuerdo cuántos) de Pedro Pablo Rubén Rubens, que cuentan alegóricamente la vida y pasión de María de Medici, regenta de Francia, una de las causantes de las ya famosas guerras de religión (toma II). Acá (allá, en Argentina, como quieran que lo escriba) nos hablan del Relato, vayan a Versailles o a esa sala del Louvre, van a ver lo que es Relato.

Y lo último que me queda es un comentario sobre la zona donde viví los últimos días, cerca de la puerta de Orleans, al sur de la ciudad propiamente dicha. Aparte de que en la misma cuadra vivió Lenín, creo que si les mostraba una foto y les decía que era Buenos Aires me creían casi sin duda. Lo único que la podían quemar son los carteles y que la vereda está asfaltada en vez de embaldosada, cosa que, en mi opinión, es horripilante.

Por supuesto, seguro que hay cosas que quedan en el tintero, pero después de cuánto, ¿tres días de escribir y cinco que me fuí de París? Después de eso ya no tengo mucho para agregar de memoria. Quizás en algún momento salga un fotopost con cosas que puedo haberme olvidado.




1Toda palabra terminada en "-ete" es inevitablemente ridícula, y sin embargo los españoles usan un montón

Boquense en Francia X -- París, 1 de 2

París, casa de couchsurfer, 13/10/2013, a la noche.
Transcripto y reescrito en el tren, 17/10/13 a la tarde, mientras me despido de París.

París se parece mucho a Buenos Aires. No, mal, no es que se parezcan una a la otra, y en todo caso Buenos Aires se parecería a París, es una cuestión ordéica. Pero desde que llegué a París tengo una constante sensación de familiaridad. Leila ya habló de esto en su post al respecto, o al menos espero que lo haya hecho para cuando yo publique esto que estoy escribiendo, pero veamos qué logramos.

Lo primero y más obvio que resulta similar es la arquitectura en general. Claramente Buenos Aires no tiene las construcciones monumentales de París, pero el estilo de cada edificio de cada calle podría perfectamente estar en Palermo, Congreso, Recoleta, el Centro e incluso barrios tradicionalmente menos franceses como Almagro, San Cristobal o San Telmo. Los detalles de las ventanas y las paredes son siempre muy similares. Las diferencias más fuertes son la ausencia del típico serrucho, porque acá todos los edificios son de la misma altura en la misma cuadra, y el caos de las calles que van cada una donde les pinta. Para colmo, también está arbolado con plátanos y tipas. Por poner un ejemplo que no se si tengo fotografiado, paseando por Montmartre llegué de pronto a la Rue Caulaincourt y dije "Pah, Coronel Díaz y/o Honduras!". Mismo estilo, mismos árboles, misma luz.

Pero no es sólo la arquitectura. Rubio más rubio menos, negro más negro menos1, la gente que uno ve en la calle se parece. En las fachas, las pilchas, las actitudes y los gestos, aunque las pilchas siempre prolijas y sin los gestos italianos. No se bien cómo explicarlo, es una sensación constante y que no ayuda nada a mi nostalgia. Cada vez que miro tengo que mirar de nuevo porque algo no concuerda.

También influye que hacían seis meses que no estaba en una ciudad grande, que no eran normales los edificios de más de cuatro o cinco pisos, las masas de gente por todos lados y el tráfico inevitable, los bondis y el subtemetro, andar mirando el mapa de queruza porque hay que cuidarse, la mugre en la calle, los alrededores de estación, el cielo medio escondido, bizarreadas como un inodoro en medio de la vereda, basura en la calle y gente revolviéndola, gente durmiendo en la calle, la ciudad despierta un domingo once de la noche.

Bueno y entonces, ¿en qué se distinguen París y Buenos Aires? Veamos. Una es obvia, se habla francés. Las siguientes son un poco más sutiles, pero notables: una, los cafés tienen las sillas una al lado de la otra detrás de la mesa mirando la calle en vez de enfrentadas, y en general tienen carteles de neón rojo y/o toldos bordó con letras blancas, mucho ventanal luz interior tranquila rojiza y paredes de madera oscura. Otra, la "negrada", son árabes (en el sentido más amplio de la palabra) o africanos (ídem). Los y las que atienden en los lugares turísticos, en el tren, los bondis, los que manejan los camiones de basura, etc. son muy mayoritariamente negros y negras (notablemente buena proporción de mujeres). Los árabes (turcos, libaneses, marroquíes, etc.) son más de la comida al paso. Lo que me recuerda que en algún momento voy a tener que escribir algo sobre la musulmanización de Francia, quizás cuando pueda comparar con España.



París, 14/10/2013, mañana casi mediodía.

Me senté en unas escalinatas en la dársena del arsenal (Basin de l'arsenal), pero ya no se qué quería escribir. Creo que en ningún momento puse punto por punto qué visité, ¿no? Listemos:

El viernes mi anfitrión me llevó al barrio latino (léase con el gesto correspondiente) a almorfar crêpe avec oeuf, jambon et fromage, que fuimos a comer en la arene de Lutece, un parque en las ruinas del anfiteatro romano. De ahí fuimos hasta el Jardin des plantes, donde está el museo de historia natural y el zoológico y donde anfitrión se fue a seguir su día. Ahí yo apliqué el algoritmo de Juan Salvo y me fui al Rio, donde me encontré coon la Gare d'Austerlitz que tiene la particularidad de que el metro sale del 1er piso y flashié Perdido Street Station. De ahí caminé por la ribera hasta la Île de la Cité y Notre Dame, donde entré y entré también al tesoro. A la salida fui hasta el Hôtel de ville, di ya no se qué vuelta, volví al rio y caminé hasta el Musee d'Orsay, sólo para mandarle una foto del mismo a Leila, y ahí tomé el metro de vuelta.

El sábado arranqué relativamente temprano y en metro a Sacre-Coeur en Montmartre, de ahí caminé hasta el Arco del Triunfo, de ahí a la Torre, más precisamente a su 2do piso (¡por escalera!), de ahí por atrá sde la escuela militar hasta Invalides, su explanada, los dos palacios (osea, del otro lado del rio) los Champs Elysees y las Tullerías hasta la puerta del Louvre, donde una vez más, metro y al mazo.

Domingo fue Versailles con complicaciones de transporte por estar una línea en travaux. Y hoy arranqué a desayunar al rio, frente a la Île de la cité y de ahí caminé cruzando la île de Saint-Louis (?) hasta la columnata de la Bastilla (notablemente un monumento a los trois gloriouses de 1830, no a 1789) y acá estoy, con las manos frías que piden parar de escribir y volver a caminar.



Tren París --> Bordeaux, 17/10/2013

Terminé de transcribir justo justo cuando el tren llega a la primer estación. Este no es directo, para en Saint Pierre des Corps (¿Tours?) y Angoulême antes de Bordeaux. Completemos la lista de recorridos:

De donde escribí eso seguí por el río básicamente hasta que se acabó París, osea, hasta que crucé el periférico, donde pegué un tercio de vuelta y de golpe me encontré en el chinatown de París, caminando de vuelta al depto donde estaba parando. Al rato arrancamos con el muchacho a caminar vía la Sorbona a un centro comercial a comprar unas cosas que el chabón necesitaba, y de ahí a encontrarnos con unos amigos suyos (Serbio y Coreano) con quienes fuimos a un bar mágico donde estaba 3€ la pinta + plato de papitas a la provenzal (papas de posta, no MacCain). La noche se hizo larga y yo me fui tras tres pintas bastante estiradas.

Martes fue Musee d'Orsay toda la mañana, a la salida fui hasta la Opera, y ai sí que no me sentí en Buenos Aires. Ese pedazo del 1er Arrondisement probablemente sea la parte de más plata de toda la ciudad y no se parece para nada a Buenos Aires, ni siquiera sus partes más ricas. Cuestión que di larga vuelta buscando dónde almorfar, hasta que encontré lo que estoy buscando hace medio año: ¡Pizza con gusto a pizza! Panza llena corazón contento, me volví al depto para mudarme a lo de un amigo de la facu, que me alojó hasta hoy.

Ayer miércoles, el día más espantoso de todos los que he estado en París, fui al Louvre y me recorrí, estimo que el 90%. 7 horas estuve ahí adentro, mientras afuera llovía, pero cuando salí se había despejado, aunque todo estaba empapado. Tan linda se había puesto la tardenoche que me quedé dando un par de vueltas por el centro, pese al cansancio, hasta llegar a saludar a Notre Dame y encontrarme por primera vez con la situación de no poder subir al metro porque estaba demasiado lleno, en la estación más linda que conocí, Cité.

Y hoy fue una mañana tranquila, salí a dar una vuelta por los alrededores del depto de Lean, gracias a lo que me encontré que a) es todavía más parecido a cualquier calle de Buenos Aires, b) en la misma cuadra vivió Lenin en 1908/9 (nunca me putié tanto por haber salido sin cámara) y c) a la vuelta hay un parque muuuuy buena onda. Y acá estoy, en el tren de vuelta a Bordeaux, para parar una noche y seguir a Toulouse.



Por supuesto que eso no es más que un recuento, casi estéril, de lo que vi e hice en París. Me pregunto por qué me cuesta tanto contar más profundamente. Quizás sea estar permanentemente en contacto, tecnología mediante, quizás sea que me exijo un nivel mayor que el que me exigía en México, quizás redondamente tengo fiaca. Me tengo anotadas algunas anécdotas que puedo contar, vamos a por ellas.

La primera la podriámos denominar "Las tres buenas acciones". Son microanécdotas que tienen las tres un tema en común: la otra persona hablaba castellano. Porque había mucha, mucha, mucha gente hablando en castellano.

Hablemos de eso antes: es increíble cuántos idiomas distintos habla la gente. A diferencia de Bordeaux, y para mi alegría, en París todo tiende a estar en francés, inglés y español, en vez de inglés solo o, en algunos casos, cualquier idioma menos español. Pero la cantidad de idiomas distintos que se escuchan en los lugares turísticos (Notre Dame, el Arco, la Torre, los museos) es sorprendente. Los planos del Louvre, que creo que son los más variados que vi, tenían esos tres idiomas, italiano, alemán, árabe, chino, japonés y polaco seguro, posiblemente ruso y portugués también, pero ahí ya no me acuerdo. Y pese a eso hay mucha gente que habla otras cosas, básicamente nunca sabés qué va a hablar el que tenés adelante. Más allá de eso, siendo justo el fin de semana del 12 de octubre, estaba particularmente lleno de españoles, y había muchos criollos de todo nuestro continente. Cuando me senté en las gradas de Notre Dame, el primer lugar realmente turístico en el que estuve, escuché español por todos lados como no me pasaba desde Ezeiza.

Volvamos a las tres buenas acciones. Domingo en Versailles, cola para sacar boleto de vuelta en la máquina automática. El camino "normal" para ir a Versailles es tomarse el RER (errier) C VICK, que termina en Versailles Château, pero resulta que el RER C estaba llegando sólo a las puertas de París, por lo que para volver había que tomar otro tren que no figura en las guías turísticas. Era tal el quilombo que en cada máquina había un/a empleada/o de la SNCF para ayudar a los turistas. Resulta que adelante mío había unos muchachos, estimo que del caribe, no recuerdo bien, que pensaban que el boleto salía los 1,70 que sale en París cuando en realidad sale 3,35, y tenían que pagar cash, es decir monedas, y obviamente no tenían la plata. Cuando entendieron la secuencia se encontraron con que tenían que hacer la cola entera de la boletería, alto garrón que les evité ofreciéndoles que me den la plata y pagar yo con mi carte. Buena acción del domingo.

El lunes como ya dije bajé a desayunar al rio, y después seguí caminando. Osea que cuando crucé la Île de nosequién, lo hice con el termo a cuestas, a la uruguaya. Y cuando tras pasar el rio crucé no se qué avenida medio en rojo, en la vereda me recibieron una cana con cara de "che, la bardeaste" y al mismo tiempo otra flaca que me preguntó asombrada (y con un acento que todavía no se de dónde es) "¿¿Dónde conseguiste el mate??" La buena acción son obviamente los dos mates salvadores que le cebé, justo cuando ella estaba yendo a comprarse yerba en algún lado del Quartier Latin.

Y la última es que caminando frente al palacio de justicia con anfitrión una chica con un mapa en la mano me para para hacerme una pregunta: "Excuse muá?". "¡Dime!", respondí yo. "¡Ah! ¿Hablas español?" la chica, aliviada que me hizo una pregunta que no supe responder, pero anfitrión sí. La pregunta que se deben haber hecho tanto la chica como anfitrión, de hecho él admitió que se lo había preguntado, es cómo me di cuenta que la flaca era criolla. Fácil: por el aplique de la bandera de Venezuela en la manga de la campera de uno de los flacos que estaba con la chica en cuestión.



Lo siguiente de lo que debería hablar es qué onda cada uno de estos lugares que estuve, al menos brevemente. Pero creo que lo voy a hacer más tarde y/o otro día. Llevo dos horas escribiendo básicamente sin parar y ya estoy un toquecín cansado.




1¿Pensaste que «negros más» aplicaba a Argentina? Erraste, andá y rezate tres inadinuestros en penitencia.

Boquense en Francia IX -- Al borde.

Generalmente cuando me siento a escribir tengo una idea al menos del primer párrafo, al menos de lo que quiero contar, o bien un cacho de texto escrito en papel. No es común que arranque a escribir así de cero en la máquina, sin tener mucha idea de a dónde voy.

Peo hoy estaba pensando que hace rato que no escribo, y que hace más de un mes que no escribo sobre Francia. De hecho hay un paseo, Cognac, que ni lo registré acá. Pero hoy es mi último día en la zapie, en un rato me voy a dejar un bolso a lo de unos amigos y cuando vuelva termino de cerrar la mochila, trato de dormir, y mañana arranco a viajar, tomándome un tren a París.

Al menos un mes de viaje. En mi cabeza eso no es más que un concepto teórico. No tengo mucha idea de cómo funciona eso. No se qué esperar. Sólo se que hace tres meses que lo estoy planeando y ansiando, que a partir de acá se termina el contar las moneditas, porque para esto las estaba contando, que se termina el tener un lugar fijo (¡y una cama en la que entro!) por, al menos, un mes. Sólo está definido el principio del itinerario, las próximas dos semanas por Francia (París, Toulouse) y el salto de ahí a Barcelona. De ahí en más no se sabe nada a ciencia cierta. No se cómo ni cuándo iré de Barcelona a Madrid. No se ni cómo ni cuándo iré a Andalucía, ni cuándo voy a terminar de organizarlo. No se si iré a Marruecos, ni cuándo lo voy a decidir. Menos todavía se cuándo vuelvo a Buenos Aires.

Sólo es seguro que en algún momento voy a estar en Barajas subiendo a un avión y al otro día ya voy a estar en Buenos Aires. Hasta ese momento, con casi total seguridad este blog vuelva a ser en papel, como en los viejos tiempos. Voy a ver si logro ser más o menos constante con él, como fui en México. Hoy en día la tecnología es distinta y a veces es más fácil tuitear giladas que agarrar el cuaderno y escribir, pero voy a tratar de evitarlo.

Así que será hasta la vuelta y la gran descarga, a partir de acá me vuelvo semi-analógico, y si no consigo 3G en España, analógico del todo. Que es como me gustan las vacaciones a mí.

Boquense en Francia VII -- ¡La Rochelle vieja y peluda nomá!

Zapie, 16/7/2013, noche tarde.

Hoy me di cuenta que nunca escribí sobre La Rochelle, ni subí las fotos. Probablemente se deba a que en el medio vino Leila a Bordeaux y básicamente colgué. Pero es raro que no haya escrito, porque La Rochelle es de todos los lugares a los que fuí hasta ahora lejos el que más me gustó. La pasé muy bien en esa salida, y eso no lo registré ni lo compartí con ustedes. Esta noche estoy un toque escabio de Lillet así que pintó escribir.

Uno de los primeros juegos con los que me envicié malamente fue el glorioso Colonization. En el Colonization yo siempre jugué con los franceses. Y el puerto europeo para los franceses era La Rochelle. Así que cuando vi en el mapa que eso quedaba cerca de Bordeaux dije QUIERO. Había planeado ir más adelante, covuaturando (o sea, compartiendo auto) porque el pasaje estaba un poco caro, quedarme una o dos noches, ir a la Ile de Ré y quizás a algún otro lado. Pero de golpe encontré que el boleto estaba a mitad de precio si ibas y volvías en el día y agarré viaje. Encima anunciaban un domingo soleado, y el pasaje era en el tren que todavía no había tomado, Intercités. Así que el domingo 30 de Junio, diez y media, estaba en la Gare de Saint-Jean y a las once y pico estaba cómodamente instalado en mi asiento saliendo para 2 horas y pico de viaje para el norte, leyendo ya no me acuerdo qué, con la mochila cargada de agua y dos buenos sánguches de jamón, queso, uno con tomate y el otro con pesto; y la cámara. Y sin el mate, que ocupa lugar y pesa.

No recuerdo particularmente mucho del viaje, excepto que unos minutos antes de llegar la vía pasa muy muy cerca del mar y uno ya se quiere bajar ahí nomás. Después se llega a una espectacular estación (que luego me enteré que es la última estación espectacular que se construyó allá por los '20) y caminás unas cuadras y llegás a Turismo, donde me dieron una revistita en español con los recorridos para hacer y contándo de los distintos puntos de interés. Y uno mira el mapa, hace unos metros y ya está en la ribera, caminando al lado de los barcos y pegás una vuelta y te encontrás frente a las dos torres de la entrada al puerto.

Y a partir de acá quizás cuenten mejor la historia las fotos que el texto, pero una cosa que me di cuenta pronto es que no sólo estaba en la ciudad de donde salieron los que fundaron Quebec, sino que también estaba en la ciudad donde transcurre una parte importante de Los tres mosqueteros. Porque en el siglo XVII, La Rochelle era la capital francesa del protestantismo, y ahí fue que los hugonotes se les plantaron de manos al rey y al cardenal Richelieu que sitió la ciudad por tierra y por mar (porque por mar los ingleses les daban una mano a los rochelenses) y en ese sitio es que transcurre un buen pedazo de la novela. Y de todo esto hay registros históricos tanto en las calles como en los edificios históricos, como en el mar.



Zapie, 21/7/2013, noche tarde.

Una semana exacta después de colgar ahí donde ven, retomo este textín. Hoy hicieron 35 grados arafue, así que ni asomé la nariz. Veamos qué había escrito la otra vez. Ajá, bien, sigamos.

La Rochelle es históricamente una ciudad portuaria y amurallada. De esos tiempos quedan varios pedazos de muralla, las tres torres, osea, las dos que cierran el puerto y la de la linterna, que está unos metros a la izquierda (¿al norte?), y por supuesto el puerto. Queda también en el barrio viejo muchas cuadras con recova, porque ahí armaban los mercados con lo que venía de América y África. Hoy en día sigue siendo puerto, según el diario local, es el que más le compite a Bordeaux, tiene aparte del viejo puerto varios diques más nuevos y dos o tres puertos y playas alrededor. Porque obviamente hoy en día también es una ciudad turística, como corresponde a una ciudad costera.

Y la pregunta es por qué me gustó tanto, obviamente. La primer respuesta que se me ocurre es que "tiene su personalidad", pero en realidad todas las ciudades y pueblos que visité tienen su personalidad. Bordeaux tiene sus edificios del siglo XVIII y XIX, su río y sus muralas, Sarlat está hecha con piedras color miel, Saint-Émillion tiene sus tertres, la torrre y las viejas abadías. Pero La Rochelle me dio la sensación de que no trata de parecerse a ninguna otra. Todas las otras tienen un aire notablemente francés, osea, todas se parecen a París. La Rochelle también, pero menos. Se distingue por las paredes blancas, las recobas, ciertos detalles de arquitectura que creo que no logré realmente fotografiar. Es una ciudad de cara al mar, cosa que obviamente la distingue de las otras que son todas de interior.

No se, quizás fue simplemente que la pasé bien, que el día estaba lindo y me lo pude tomar con calma. Bah, no toda la calma, tuve que apurarme un poco para lograr ir a dos de las torres. Porque saqué el boleto para entrar en las tres cuando llegué a la (contando desde la estación) tercera. Entonces tuve que dar una vuelta para llegar a la primera que era a la otra que quería ir, dejando pasar la del medio. Las torres son, contando desde el lado de la estación, Torre de San Nicolás, Torre de la Cadena y Torre de la Linterna. Las dos primeras cierran el puerto (que no es tan grande como se están imaginando, calculen una manzana o dos) y en la obvia, está el mecanismo que levanta (¿levantaba?) la cadena que cerraba el puerto a la noche. Las dos primeras además son las que más parecen torres de defensa, y la que yo entré (San Nicolás) es un laberinto de escaleras y escaleritas de forma tal que se puede ir de un lado a otro sin cruzarte con otro que venga subiendo. A la torre de la cadena como ya dije no entré, y después viene un pedazo de muralla vieja y la de la Linterna, que funcionaba como faro y cárcel. Por este asuntito de ser carcel, está repleto de "grafittis" pero que son prácticamente bajorelieves. Y en ambas subís y sacás fotos de los paisajes y panorámicas y mirás el mar y todas esas cosas buena onda.

Otra cosa buena onda de La Rochelle y de cierta zona de Bordeaux también, es que me recuerda mucho a ciertas partes de mi barrio. Cuando yo tenía, ponele, 15, 16, una típica salida a caminar y despejarme era encarar por Pedro de Mendoza hasta el puente viejo o hasta Caminito, todo por la ribera. Hoy en día ese camino ya no se puede hacer porque está cerrado por la autopista, y porque la zona de abajo del puente está bastante más brava que en esos tiempos. Pero la cuestión es que la imágen de empedrado + muelle + amarras + barquitos me sigue gustando hasta el día de hoy. Y eso también le da buena onda a la ciudad.

Aparte de esa corridita que ya dije, todo con toda la calma. Anduve un buen rato por el centro, no pude ver la municipalidad porque justo un par de días antes se había prendido fuego malamente, descansé en alguna costanera, comí sardinas a la plancha y dos ricos sanguchotes que me llevé y básicamente, la pasé muy muy bien. No se por qué, tampoco me importa demasiado.

En vez de hacer eso que hago siempre de poner las fotos acá, las voy a dejar todas acá comentadas con lo mejor de mi ingenio (?) abiertas a que cada uno comente lo que quiera.

Boquense en Francia VI -- Dando vueltas sin escribir.

Algún/os días de la semana del 9 al 15 de Junio -- en la zapie y en el laburo

Estoy escribiendo muy poco y nada, che.

Es que llegado un punto estar acá en Bordeaux se converte en rutina y escribir sobre la rutina es aburrido. Claro que tampoco escribí nada sobre Sarlat, ni sobre Arcachon, ni sobre la fiesta del río, ni sobre todos los lugares a los que quiero ir, ni sobre otros proyectos que tengo y/o quiero tener.

Pues comentemos los casos entonces. Sarlat, como habrán visto y he comentado en las fotos1, es una ciudad que tiene una ciudad medieval adentro, toda de piedras color miel, y en la que llueve cada media hora. Quizás esto sea sólo el día que fui yo, pero no me consta. Yo fui en día de mercado y me abrumó un poco la cantidad de cosas que había a la venta, que, sumado a mis limitados recursos, resultaron en que compre poco y nada. Una latita de paté de fua del posta posta, los salamines de la foto y nada más. Debería haber comprado algo con nueces, que parece ser otra de las especialidades de la zona2. La zona lleva el ridículo nombre de "Perigord" y consta de colinas varías, pasto, algún que otro bosquecito y pueblos en medio de las colinas. Todos deberían saber a esta altura que los pueblos en no-plano son una de mis debilidades, así que en ese sentido la pasé bastante bien, aunque me quedé con ganas de ir al pueblo con el castillo en la punta del peñón, que está unos 10 minutos antes (en el sentido del tren), pero al que sólo se puede ir en bondi u, obviamente, en auto.

Y hablando de tren, porque también se sabe que me encantan los trenes, hablemos de los trenes en que viajé hasta y desde ahí. A la ida, me tocó algo a lo que es una falta de respeto llamarle tren. Es un sólo vagón, autopropulsado, con más pinta de micro que de tren, y la calefacción demasiado fuerte. Que con lo horrible que estaba el día ponele que venía bien ("Oh, its nice and warm!" dijo muy inglesamente una sra. inglesa que subió en una de las últimas estaciones) pero después de 2 horas arriba era un garrón tal que la última media hora la viajé parado junto a la puerta afuera de la parte climatizada. A la vuelta me tocó uno de los modernos, con trompa aerodinámica, dos vagones, mesitas, enchufes para las notebooks, carteles luminosos con las estaciones y demás chiches. Y una calefacción razonable. La línea que termina en Sarlat es de una sóla vía buena parte del trayecto, por lo que a) la frecuencia es baja (unos 7 u 8 trenes al día en cada dirección) y b) hay una estación donde los trenes se paran a esperar que venga el otro, ya que es el único lugar donde se pueden cruzar. Cosa que uno aprovecha para bajar a tomar fresco y los choferes y guardas para hacer lo que hacen todos los choferes y guardas cuando se cruzan: charlar y estirar el tiempo de viaje.

Uno o dos fines de semana después, ocurrió que el día estuvo lindo, así que decidí irme a la playa. Acá a poco menos de una hora está la bahía de Arcachón, alrededor de la cual hay varios balnearios, empezando (o terminando, según cómo cuentes) por el que lleva el mismo nombre. Así que me fui para allá, no sin antes perderme un bondi y en consecuencia un tren. Arcachón es suficientemente importante como para tener un par de TGVs diarios de y hacia París, y muchos trenes locales o "TER" de y hacia Bordeaux. Aunque no tantos como para que no se llene el que quería tomar pa' volver y zafar que pagar 2 o 3 € extra para tomarme el TGV que estaba por salir. En fin. Me había prometido ir, sentarme en la playa, caminar poco y nada, descansar, leer y/o escribir. Tres kilómetros de caminata por la playa después..... Es que Arcachon mira a la bahía y yo quería llegar a ver el horizonte. Aparte el lugar no es nada fantástico, imagínense Gesell o Pinamar, pero un toque más cheto y limpio. Y con más colina. Nada más. Pero ta, me di el gusto, me mojé las patas, me cansé literalmente de caminar por la playa, fotosintenticé un rato, tomé mate y me llené los bolsillos de arena. Que no es poco.

Y ta, en cuanto a salidas, no mucho más que eso.



Zapie, 16 de Junio, al mediodía.

Ayer me fuí a Saint-Émilion. Es un pueblito semimedieval, donde se hacen algunos de los vinos más caros del planeta. Imagínense un lugar donde te vas a un restorán cualquiera y el vino de la casa es como mínimo un Casona López. Donde cada jardín que les sobra tiene un viñedo. Que por supuesto se llena de turistas que terminamos todos medio escabio de probar vinos y llenos de botellas, aún los que nos hicimos un presupuesto que nos alcanza para a lo sumo una botella y después tuvimos que inventar algo para separar esos tintos del resto del presupuesto. Cof.

Si se imaginaron todo eso, no necesitan leer el resto del texto ni ver las fotos (?) Nunca voy a saber bien qué busco cuando saco fotos. No se si quiero transmitir cómo es el lugar, ni a quién, teniendo en cuenta eso que puse por acá años atrás sobre la inutilidad de las fotos. Pero hoy encontré un par que quizás cuentan una historia, o al menos se pueden organizar para que la cuenten. Historia mínima, como esas primeras películas que consistían en un tren llegando a la estación y nada más. Historia para los que sabemos crear una historia a partir de poco y nada.

Supongo que esas fotos van a ir aparte, en otro post, porque hoy tengo más ganas de escribir así, divagadamente, un poco de todo, y dejar el laburo de organizar y reformatear las fotos para otro día u hora. Veamos por dónde seguimos.

Por ejemplo por la cantidad de criollos y españoles que me crucé en estos últimos días. El viernes iba paseando hacia el súper cuando en una avenida vi dos malabaristas y en la vereda de enfrente un termo rojo y un mate. No necesito decirles que crucé como pude y casi que se los arrebaté. Se charló un rato y ta, seguí en la mía. Ayer en St.Émilion había varios españoles y también muchos criollos de diversos lugares de Latinoamérica. En un momento escucho a alguien que caminaba al lado mío decir "es casi como las callecitas de Humahuaca." "¡Ponele!" dije yo que como sabrán soy muy fans de Humahuaca. "Bueno, dije 'casi'", me respondieron. "Ah, sí, 'casi' te lo acepto". Y en la estación a la vuelta, otra familia de criollos, no estoy seguro de qué parte del norte del continente, y también un flaco que buscaba la maquinita de compostar (?) los boletos, al que le dije "yo no la encontré" y me respondió "Uy, qué bueno escuchar hablar español." Ah y un heladero que, mezclando francés, español e inglés, en vez de decirme "Messi" me dijo "Me gustan Los Pumas". (NdT: y esto está escrito antes de que saliera a pasear y terminara pasando por un bar de argentinos y hacer vereda con la gente y esas cosas copadas de la vida)

¿Qué más podré contar? Sigo sorprendido de las cosas que para mí son obvias y no consigo, y más con ciertas incoherencias. Por ejemplo, hay sopa de zapallo (¡en Tetra!), pero no hay zapallo. No encontré arvejas secas (aunque capaz que hay). Admiro la cultura de la calidad: aún las cosas baratas son de una calidad aceptable. Esa es probablemente la mayor diferencia que veo entre el acá y el allá. Y por si hace falta aclararlo, no creo que se deba a que acá son más capaces, sólo que todo aquel que decide fabricar algo, trata de hacerlo bien. O quizás hay leyes que los obligan a hacerlo bien, pero si hay leyes y se cumplen, es porque hay un acuerdo general de que así es como debe ser. Osea: una cultura.

Otra cosa que es notable es el tema de las AOC/AOP: Appellation d'Origine Contrôlée/Protégée, en castellano: denominación de Origen controlado/protegido. Uno ha oído decir eso de los vinos, en particular del champán, quizas sabe que es por eso que al roquefort ahora hay quien le dice "azul". Pero va muchísimo más allá de eso. Sí, los vinos se los llama por la región, sí, el espumante es una cosa y el Champagne es otra, sí hay quesos que son AOC, de hecho la amplia mayoría de los quesos son AOC. También hay aceites AOC, que no parece tan raro. Pero va mucho más allá, hay carnes AOC, lácteos AOC, miel AOC, frutas y verduras AOC.

Y uno se pregunta, con su habitual irreverencia gratuita: ¿no será mucho? O incluso, ¿no estarán mezclando cosas? Me da que una cosa es "un producto hecho en algún lugar de una determinada manera con ciertas materias primas" y otra es "un producto que se cultiva en un lugar". Digo, se sabe que no es lo mismo el Torrontés de Cafayate que los torronteses del resto del país. Pero la diferencia está únicamente en la materia prima. Lo otro es sólo una receta, y sí, claro, te sale mejor con mejor materia prima. ¿Tanto les jode que usemos la receta? Y ojo, ni siquiera es que no se note la diferencia, porque yo he comido Camembert de Normandía posta posta y del común de Auchan self-discount, que cuesta un cuarto de lo que cuesta el otro y claramente hay diferencia. Entonces, ¿cuál es la movida? Vaya uno a saber.

NdT: Acá venía un párrafo larguísimo sobre cómo extraño tener una compu apta juegos, y un montón de consideraciones sobre el medio, pero al final del párrafo me di cuenta que eso probablemente lo iba a sacar y dejar para otro post más largo

Tampoco estoy leyendo demasiado porque no tengo la hora y media, dos horas de viaje diarios que tenía en Buenos Aires pa' ir a laburar. Pero no abandono. Tengo 10 días para terminar el libro que estoy leyendo antes que me llegue el nuevo de Neil Gaiman. Y los habituales webcomics, obvio. Sigo muy vago para las pelis y las series, sólo vi los últimos capítulos de Doctor Who (¿Quién?) (¡Ja! te gané de mano.) Tengo una peli bajada que ahí está muerta de risa y así. Osea que estoy consumiendo mucha menos ficción que el año pasado.

Y así transcurre mi vida. Ya se han hecho las 2 de la tarde, así que es hora de pensar en terminar de escribir esto, que encima lo estoy escribiendo directo en la máquina así que no puedo usar el verbo "garrapatear", y pensar en almorzar. Ah e Independiente está en la B. Cosas que evidentemente a todos nos pueden pasar.

Fin de texto. Me voy a seguir domingueando.




1Osea, vayan y miren ahora, a menos que yo en el momento les haya dicho "mirá mirá mirá"

2Enlazando con algo que viene más abajo, hay AOC "Nueces del Perigord"

Boquense en Francia V -- El Parc de L'Ermitage y alrededores

Expereiencia multimedia (?)


Jueves 9 de Mayo -- Feriado.

¿Quieren saber qué hice ayer? Básicamente esto:


Pero antes, durante y alrededor ocurrieron otros ocurros, a saber.

Boquense en Francia IV -- Vueltas varias.

Place de Quinconces -- 04/05/2013 -- mediodía

La mezcla es lo que mata, dicen. Como uno anda sin un mango va y se da una vuelta por la feria donde hay puestos de fiambres y vinos y prueba todo lo que haya gratis pa' probar. Bueno, no, me compré un chegusán de «Mangret de canard», a la plancha, (que viene a ser como un lomito pero de pato cool) que estaba espectacular, y un vaso de totín para bajarlo, pero antes probé otro vino en otro lado y recién me tomé una copita de un licorcito de coñac o algo así que se reee pone. Y acá estoy, considerando seriamente venir mañana y comprarme un par de botellas que no debería comprar. Pero la feria se va mañana, entonces la tentación es demasiado grande.

Quizás alguno de los que está leyendo es pobre Quizás alguno fue pobre, o estuvo pobre en algún momento. Yo tuve mis épocas, después levanté y ahora acá estoy pobre de nuevo, porque estos burocráticos e irrespetuosos de mierda todavía no me pagaron. Uno de los peores garrónes de ser pobre es que estás todo el tiempo pensando en la guita, en lo que podés y no podés hacer etcétera etcétera.

Me acabo de dar cuenta que hay un "pibe" que me está mirando


Y también noté este otro detalle


Bueno, la cuestión es que tengo par otra semana de poca guita, aunque eso no quiere decir que después me sobre. Pero es otra tranquilidad no tener deuddas, por ejemplo, y no tener que pensar si puedo lavar la ropa o no, o si puedo o no almorzar y cosas así. Igual uno es gasolero y no le cuesta tanto estirar el billete.



Zapie -- 04/05/2013 -- noche

De a poco estoy entendiendo cómo es este asunto de Bordeaux. Es una ciudad medieval a la que en el siglo XVIII, con la prosperidad a lomo de negro de ser el puerto la abrieron y le pusieron una ciudad de esa época, en la que siguió construyéndose durante el siglo XIX y le creció una ciudad del siglo XX alrededor, con los infaltables grandes edificios administrativos que tocó que estén adentro.

Como verán hay algunas nuevas fotos. Un nuevo álbum acá y Estas dos panorámicas del puente de piedra, que quisieron ser una sola y no se pudo.



Zapie -- 06/05/2013 -- noche

Lunes a la noche, a punto de ir a apolillar quiero publicar este post de una vez. Así que tras unos fideos con tuco y un vasito de totín, me pongo a escribir, mientras clavo los auriculares para disfrutar correctamente este adelanto de discazo que ven a la derecha. Pueden darle play pa' compartir la experiencia.



No se muy bien qué más les voy a comentar. Ayer fui a un lago que hay acá medio en las afueras. Tiene una playita mínima y bastante parque, así que había bastante gente tomando sol y haciendo pícnics y ningún asado en otra muestra de cómo desperdician oportunidades esta manga de inútiles. Nota de color simpática: dos o tres mesas de ping pong como parte del mobiliario del parque.

Hoy me preguntaba si esta zona en la que estoy es barrio o no, cuando se supone que sí. Inmediatamente hice una asociación de ideas con algo que había pensado cuando estuve en México, y es que allá me sentí básicamente en casa. Por todas las calles veía escenas e imágenes de una vida cotidiana prácticamente idénticas a las que había visto por mi barrio toda la vida. Y la cuestión es que acá no las veo. Hay siempre poca gente en la calle, no se ven las vecinas charlando en la vereda, ni pibes en las esquinas, o jugando al fulbo' por ahí. En los negocios no encontrás vecinos charlando con el vendedor, ni la gente se saluda al cruzarse por la calle. Y muchas otras imágenes que ahora no se me aparecen como para escribirlas, pero que todos vimos una y otra vez y que la verdad que acá no las veo.

«Y sí, viejo,» me dirán «te fuiste a Europa, ¿qué esperabas?» Es que justamente esto era algo sobre lo que yo dudaba. Yo afirmaba que me sentía en casa en toda Latinoamérica, pero no estaba tan seguro si lo que yo había visto en México no sería universal. No sabía si ese latinoamericanismo no era pura fruta de ignorante. No podía saberlo hasta estar acá. Y hoy me acordé de eso y de golpe, mientras caminaba tomando mate en busca de una panadería, me di cuenta que ahora lo puedo afirmar con conocimiento de causa.



Para cerrar, dos breves listas.

  1. Conceptos básicos que acá no existen
    • El queso rallado/de rallar (apenas si se consigue un parmesano carísimo)
    • El ají molido.
    • El perro raza perro.
    • El queso fresco. (me tengo que arreglar con alguna versión del brie, pobre de mi)
    • La siesta.
    • Las calles paralelas
    • El transporte público con ventanillas que se abren cuando hace calor
  2. Grandes mentiras del 1er mundo
    • Hay crotos por la calle.
    • Hay basura en la calle.
    • Está lleno de negros. (pero no son peronistas, capaz que esa es la diferencia)
    • Las naranjas están recontra pintadas.
    • "Le Big Mac" y "Royale with cheese" no existen.
    • No se trabaja más: se hacen las 5 de la tarde y se tira la bomba de humo
    • Y lo peor de todo: ¡Hay mosquitos!

Boquense en Francia III -- ¡Llegaron las fotos, amigos!

Me di el gusto nomás y ya tengo la cámara. A continuación, algunas cositas que he sacado por allí. Todas linquean al picasa donde están más grandes y además hay otras que no pintó poner acá. Que les aprovechen.

Para empezar, la vista desde mi ventana.



No es gran cosa, pero es.


Boquense en Francia II -- Sin fotos

Este post supuestamente iba a ir acompañado de una tanda de fotos, pero resultó que la tarjeta me dejó de a pie, así que no fotos. Ufa. Pero ya está medio paga y (con suerte) la terminaré de pagar en la semana.

En estos pocos días:
  • He empezado a laburar. (Básicamente estudiando y combatiendo mi capacidad de distraerme)
  • He quedado pésimo con un compañero de laburo. (Le entendí mal y casi le afano su manzana)
  • He comprado una baguette, un queso y un vino. (Ricos y relativamente baratos los tres)
  • He recorrido el centro de Bordeaux. (Acá es donde quisiera tener las fotos)
  • He salido a hacer compras justo cuando salía la gente de la cancha. (Aunque era partido de rugby, fue todo tan exótico que da para otro post entero)
  • He empezado a ubicarme en la ciudad. (Es medio complicada, pero no es Parque Chas)
  • He decidido que le studio ha de ser denominado "La Zapie". (A bulín no llega)
  • He comprado una Croissant. (Se parecen más a los sacramentos que a las medialunas)
  • He notado cómo todas las casas viejas son de piedra amarilla. (Y notablemente las colinas de por acá también son de piedra amarilla)
  • He gitaneado bastante la zapie. (¿Dónde cuelgo las cosas mojadas? No hay dónde. Sí hay dónde. No hay dónde. Mirá cómo hay dónde.)
  • Me he sentado a ver cómo subían el puente nuevo, pero la verdad que iba tan lento y silencioso que me aburrí. (Antes tuve que correr porque ni bien me subí avisaron que lo iban a levantar)
  • He saludado gatos y confundido perros. (Se ve que no están acostumbrados a que les chifle gente por la calle)

Y.... la verdad que no se me ocurre qué más contar. Todavía estoy digiriendo todo, y la mayor parte de lo que tengo son imágenes, que quisiera expresar como fotos y no he podido.

Así que les pido a todos que si quieren saber algo, cualquier cosa, por tonta que sea, que me le pregunten acá en un comentario o en féisbuc o lo que les parezca y vu'a tratar de hacer un post con eso. Si hay cuórum, que es probable que no ocurra.

Boquense en Francia I -- 36 horas de viaje.


Nota del transcriptor (ndt), copio y pego lo que fui escribiendo en un .odt en estos día y pico de viaje, sin revisar, ni reeditar ni nada. Mañana será otro día

Ezeiza – 16/04/2013 – Noche

Lamentablemente acá en Ezeiza hay wifi pero no hay electricidad, al menos en este enchufe. Así que volvemos a la vieja costumbre de bloguear en papel. ¡Buena vieja costumbre!

No habrá luz, pero hay unos muy bien ubicados asientos que miran hacia afuera, incluso algunos son reposeras. Un problema de Ezeiza es que está difícil llegar a ver aviones, y acá aprovecharon eso poniéndote este ventanal.

Usté preguntará por qué escribimos, y la respuesta es que tengo muchas cosas en la cabeza y escribirlas siempre viene bien. La otra opción es caminar, y esa no existe por lo menos por las próximas 48 hs.

Pensar en 48 horas aprox. En tránsito me suena raro, pero ha currido. Pensar en 6 o 7 meses afuera me resulta inimaginable. No entiendo la idea de tener una rutina en otra ciudad, no me entra en la cabeza que no voy a ver a los míos hasta noviembre por lo menos. Y por eso estos últimos días estoy pensando en qué voy a hacer a la vuelta. No es que esté pensando en la vuelta ya, es que no se qué pensar de una estadía tan larga allá, para cualquier valor de “allá”

Además creo que tengo que abandonar el “modo turista” porque la idea noe es estar solo alla, al fin y al cabo uno va a un grupo de investigación. El tema es que mi modo turista se ha vuelto solitario, o al menos de hacer la mía y el que viene viene y el que no todo bien. Tengo la sensación de que voy a tener que cambiar un poco esa forma de encarar la estadía.

Al mismo tiempo: ¡Boludo! ¡Me voy a Europa!!



Barajas – 17/04/2013 – 18:00 local, 13:00 Buenos Aires.

Acá estamos en Europa nomás. Para mi son como las 2 de la tarde [ndt: Ya había perdido la cuenta de la diferencia] pero en realidad son las 6. En este aeropuerto no hay electricidad, y hay wifi sólo para los que tienen alguna red local o algo así, así que no pude avisar que estoy bien.

Madrid, ya te voy a venir a conocer. Desde acá tenés una pinta bárbara. Sólo tiene que pasar este medio año que no se sabe qué onda.

Estos momentos de viaje son como jugar a la mancha, salís corriendo al “peligro” hasta que llegás a un lugar “seguro” y gritás “¡Casa!” Yo ahora estoy en medio de la carrera, no parece haber peligro en lo inmediato, pero está esa incertidumbre.

¡Qué feos que son los billetes de Euro! Monocromáticos, aburridos y chiquitos, y encima son más chicos los de menor valor, con lo que mi costumbre de ordenarlos con los menores afuera (para mayor disimulo y facilidad de acceso) es impracticable. Al día de hoy los mejores billetes que conozco son los uruguayos de ahora y los venezolanos que son verticales.



París - Burdeos – 18/04/2013 – 10:30 local, 5:30 Buenos Aires.

Bo, esto está lleno de franceses....

No se realmente cuánto voy a escribir. Estoy a bordo de un tren y mirando para todos lados. Puedo comentar, eso sí que cuando anunciaron la vía, anunciaron la misma para dos trenes. ¿Qué onda?, me preguntaba mientras avanzaba por el anden, donde aparte todos los vagones eran del otro tren. Hasta que encontré que la onda es que salen los dos juntos. Muy flashero, los dos enganchados.

Ahora estamos rápidamente saliendo de París, a donde llegué ayer y me llevaron a comer, muy rico todo, y esta mañana me tomé unos mates y arranqué. Un poco de Metro y a la gare. Gracias importantísimas a Graciela, alias bochi, y al marido por recibirme.

Parece que ahora que entró a este túnel aceleró en serio, porque se me han tapado los oídos como si estuviera en un avión.

La verdad que estoy muy contento de estar acá, aunque no entienda demasido lo que hablan todos estos cristianos. Algo cazo, y hasta ahora no he tenido problemas para comunicarme, todo lo que necesitaba lo conseguí. Tampoco entiendo demasiado a la chica que habla inglés en los parlantes del tren. Dicho sea de paso, parece es que eso de hablar en español no va demasiado, así que que se curtan, les hablaré en inglés hasta que me defienda más con el francés.

¡MIERDA, cómo se te tapan los oídos! Será la entrada fuerte a los túneles. Estoy en el vagón de la punta, adelante nuestro está la locomotora.

Y bueno, ahora ya estamos en el campo. Lamento n tener una cámara todavía para sacar tdo esto, pero ta, ya la compraré.

El paisaje necesita un par de quioscos, pero nada grave. Es campo, y el campo es campo en todo el campo. De tanto en tanto miras pa'l costado y ves unas casitas, una granjita, algún molino, de los de electricidad, cosas así, pero el resto es todo campo, así que capaz que no tengo mucho más para agregar. Con un poco de suerte a la noche ya estoy ubicado y tengo interné y ya puedo realmente publicar esto.

Ahí va otro caseríopueblo. Como mucho serán 100 casas y ta. Algunos se los ve más pintorescos, otros más todas las casas iguales. Acabo de ver uno de los molinos eólicos con un auto al lado y ahí caí el tamaño real que tienen. Son MUY grandes, mucho más de lo que parece cuando lo ves suelto. Todo muy notable.

Hablando de notable, una nota de color que no quiero olvidarme. Ayer mientras esperaba en la puerta de Le Meridiene, pasaron dos personas hablando español, latinoamericano incluso, y justamente iban hablando del mito ese de que el perro te devuelve el cariño y el gato no. Quiero dejar establecido que eso no es así, la diferencia es que no hay perro que no te devuelva el cariño y eso sí puede pasar con alguns gatos. Pero sólo algunos.



París - Burdeos – 18/04/2013 – 12:40 local, 7:40 Buenos Aires.

Todavía una hora más de viaje. Nublado. Ahora ya pasé varias ciudades más grandes, que creo que una era algo así como “chastelnous” y la otra puede haber sido algo así como Poitou, y ahra otra más que ni idea, quizás en algún momento vea un nombre. Ahí va, Angoulême. Es que cuando pasa por las estaciones va tan rápido que no hay chance de leer los nombres. Estas ciudades tienen tanta pinta de francesas como los pueblitos de antes, y como todo es colinoso, se las ve de arriba y de abajo. Muy bonito todo. Notablemente casi no he visto gente en la calle, apenas algunito por ahí en alguna obra. Parece raro, pero también es probable que sea la hora de almorzar.

De golpe pasás un puente o una colina y te encontrás con un pueblito con una pinta de viejo que no puede ser, o bien con un barrio notablemente nuevo, con chalets todos iguales y edificios de tres o cuatro pisos. Es todo así, sorprendente. Hace rato que el tren no va todo lo a las chapas que iba al principio. Va rápido firme y silencioso, cada tanto levanta un poco más, pero la primer media hora fue muy muy rápido.

Otra cosa notable, es cómo no me han pedido pasaje, ni me han revisado al salir del aeropuerto, aunque quizás eso último haya sido porque venía de España y entonces la aduana y migraciones lo hice ahí. De todos modos fue todo muy rápido y sin preguntas, y acá para el tren, hasta acá me podría haber colado olímpicamente y nadie se enteraba, y eso que soy alto como siempre, con una mochila gigante amarilla. ¿Será porque a nadie se le ocurriría colarse?

Esto ya empieza a ser bastante divagoso, ¿no? Quizás lo reedite antes de publicarlo, pero no se, también está bueno que quede registrado el correr de mis ideas. O quizás ponga punto final acá, siga mirando pa' afuera y listo.

O quizás de golpe el tren me sorprenda aplicando frenos. No se dónde estaremos, pero hasta vi una persona caminando por la calle. ¿Parará completamente o habrá sido una cuestión normal del camino? Parece que esto último porque ahí aceleró de vuelta. Coutas era. Supongo que no va a parar hasta Bordeaux.



Bordeaux, alias Burdeos – 18/04/2013 – 18:00 local, 13:00 Buenos Aires.

Buen, llegué. Ahora estoy por copiar todo esto al blog, con alguna cosita más arriba. Estoy en una residencia tranca, pero sin absolutamente nada. Verems de ir comprando gilada en estos días.

Sólo quiero agregar que compré tomates cherri sól porque eran marca “Leila”.

¿Qué te crees vos?

Hablemos de la Suspensión Voluntaria del Escepticísmo. También llamada suspensión de la incredulidad o del espíritu crítico, es eso que hace que cuando en una película/cuento/poema/novela/etc. aparece, ponele, un unicornio, lo aceptemos como parte de la historia. Como me dice acá el amigo Cerrutti, son las ganas de agarrar viaje con la historia que tiene uno.

Esta suspensión es más que una convención entre el autor y el receptor. Todos sabemos en forma más o menos consciente que cualquier autor, por definición, te está mintiendo. La ruptura de esta suspensión voluntaria lo que hace es recordarte que estás leyendo o mirando o participando en una mentira, y te arruina el momento. Por ejemplo cuando en una serie o película se nota demasiado que el monstruo es un tipo con un traje de goma. Fue, ya no te podés tomar nada en serio, pese a que sabés que en todas las películas que viste tenía tipos con trajes de goma o personajes hechos con computadoras. Una vez que apareció algo inaceptable, una vez que se te prendieron las alarmas ya no las podés apagar, te "fuiste" de la historia y ahora sólo estás mirando una película.

En algunos medios esta suspensión es más sutil y más frágil a la vez. En los videojuegos tenemos lo que se llama "Inmersión". No es que uno está moviendo un muñequito que hace tal o cuál cosa, es uno el que está paseando por un dibujito, o pateando helicópteros, o asesinando enemigos con mortal silencio. Ni bien hay algún problema técnico que te frena las animaciones, los personajes se cruzan mal con las paredes o, más importante aún, los controles te responden mal, chau, se rompió la ilusión. y el juego es una porquería en el mejor de los casos, una frustración en el peor.

Este espíritu crítico es algo que tenemos de muy chicos. Hay experimentos que muestran que bebés, pre habla, aceptan que un círculo con una carita dibujada se meta en un lugar y acomode unos cosos, pero no que un círculo plano haga lo mismo. Poder suspender nuestro espíritu crítico es fundamental para poder participar de algo tan importante para el ser Persona como es contarnos historias. No poder suspender ese espíritu crítico es básicamente una enfermedad, o al menos limitación, mental.

Pero lo que me resulta interesante, lo que me movió a escribir al respecto, es que esta voluntad no sólo tiene un límite, sino que ese límite es variable en cada lector/oyente/espectador/receptor, y más aún, lo que te rompe ese escepticísmo puede ser increíblemente ridículo. Un ejemplo particular inspira este post y es el siguiente: en cierto libro que no voy a nombrar porque es apenitas spoiler y ni eso quiero espoilear, hay una sociedad fuertemente matriarcal y en la que el sexo no sólo es libre, sino casi cotidiano. Hasta acá todo bien. El tema es que cogen tanto que no entienden la correlación entre sexo y embarazo. Creen que las mujeres quedan embarazadas básicamente porque sí. Nop, eso no me lo creo. Y eso que en el mismo libro hay magia, hay dragones, 5 páginas después hay un árbol de hojas literalmente filosas como navajas, pero eso no me lo creo. Y entiendo por qué el tipo pone eso, en una sociedad matriarcal donde no se sabe que el sexo produce embarazos, el hombre es completamente inútil e inferior, y el protagonista del libro es hombre y tirarlo en esa sociedad es fuerte. Pero a mí me resulta demasiado traído de los pelos ese detalle. Lo perdono y sigo adelante, pero porque me gusta el libro y es precisamente sólo un detalle.

¿Pero por qué ese detalle me saca y el resto del libro no? Desde el momento en que agarré el libro estaba dispuesto a aceptar magos, guerreros, dragones y todo lo que viene casi de base en un libro de fantasía pseudo medieval. Tampoco es que yo tenga mucha idea de cuándo se descubrió en el mundo real la correlación entre sexo y embarazo, ni si hay alguna correlación entre ese descubrimiento y el fin del matriarcado, ni ninguna otra consecuencia, causa y/o daños colaterales. No soy el -ólogo correcto para saber eso. Simplemente me hace ruido.

Por eso es interesante el tema. Qué rompe el espíritu crítico de cada uno es un misterio, difícil de anticipar. Puede pasar que alguien lea un libro sobre unicornios que viajan en sillones voladores y se crea el unicornio, pero no el sillón, o al revés. Supongo que el autor debe saber que todo lo que escriba puede ser rechazado con alguien. La cosa es no romperles esa voluntad a todos al mismo tiempo. O si lo vas a hacer hacerlo bien bien exajerado, de forma tal que no te lo creés, pero lo aceptás porque sabés que el autor no esperaba que te lo creas. Te hacés cómplice del autor de alguna manera.

A todos los lectores que hayan llegado hasta acá les agradezco haber suspendido voluntariamente el escepticísmo de que yo pueda llegar a algo en un post.