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El rock, el PO, los '90 y Váyanse todos a la......

Esto lo escribí como un par de comentarios en féisbuc en relación a este texto del PO, pero da para que quede acá más permanentemente, ampliado y mejorado.

Es muy bizarro ese artículo, propio del que no la vivió, cosa que considerando la edad promedio de los militantes del PO y el año en que estamos, no debería extrañarnos.

Demos por obviado lo que son constantes de la ideología del PO: denostar todo movimiento popular que no "lideran" (en la práctica, todo movimiento popular) y que para ellos militancia es lo que hacen ellos y todo lo demás es "otra cosa", que es básicamente la base de la última sección del artículo.

Para empezar se morfan completamente la historia de los Redondos durante la dictadura, que es el origen de todos los quilombos con la cana. Los Redondos en los '70 y principios de los '80 eran lo que hoy se llamaría "un colectivo" de artistas que hacían unas fiestas contraculturales, y que cristalizó en una banda de rock. Cuando esa banda de rock creció en popularidad, ir a verlos no era tabú, pero era complicado porque la cana sencillamente los perseguía. ¿Nunca se preguntaron por qué ir a ver a los Redondos a finales de los '90 era "riesgoso" e ir a ver a otras bandas que a esa altura ya llenaban canchas de fóbal no?

Para continuar, la sección sobre la escena de los '90, Walter y la mar en coche pierde todo el sentido ni bien te acordás que a Walter lo mataron en el '91, osea, antes de todo lo demás que cuenta. El discurso nunca fue "cada cual se cuida solo", y eso está registrado en muchos piratas de la época, donde el Indio dice "afuera la cana está jodiendo, no les demos pelota" o cuando le dice directamente a la banda de Aldo Bonzi (la de Walter) "Sabemos dónde tenemos el dolor, muchachos"

Inmediatamente después viene la contradicción más fuerte, hablando en dos renglones de que la "exposición mediática" y "la independencia de las discográficas" los favoreció. No se qué sabrá del negocio este pibe, pero sin una discográfica carecés de exposición mediática, más en esos tiempos pre-internet. A menos, claro está, que se refiera a la exposición mediática de los quilombos, pero eso sólo se produce después de que llenás un estadio. Los Redondos, y todas las bandas importantes de los '90 crecieron a fuerza de boca en boca, de buenos discos y mejores recitales, de algunas radios de barrio ("truchas") del palo, de algún que otro hit y (principalmente, creo yo) de expresarnos a los pibes de barrio esa época.1

Y demostrando que no tiene ni puta idea de qué es la independencia en el rock, a renglón seguido dice que durante los '90 desaparecieron las discográficas independientes, como si "discográfica independiente" y "banda independiente" no fueran básicamente lo mismo. Acá el muchacho se pierde una linda oportunidad, porque lo que murió con el neoliberalismo es la industria nacional del disco, con lo que las bandas de rock se hicieron independientes, no sólo por el "mandato" cultural de los Redondos, sino también porque básicamente no hay otra opción. Pero no, acá se mezcla eso, la "industria del arte", que existía antes existió durante y seguirá existiendo en el futuro inmediato, el desastre de Cromañón, la biblia y el Calefón.

La "autoexplotación del músico para conseguir [dónde] tocar" existió durante todos los '80 y los '90, y si preguntás, todos los músicos lo llaman precisamente ser independiente. Es lo que hicieron los Redondos, es lo que hicieron La Renga, Los Piojos, Viejas Locas, Bersuit, Los Gardelitos, y todas y cada una de las bandas que arrancaron y nunca llegaron a nada. Es el precio a pagar por hacer artísticamente lo que se te canta. Otro cantar es el hecho de que de Cromañón para acá está más difícil, y en Capital se puso peor con la intendencia actual, pero el "sistema" existía desde antes, y consiste en que, si querés vivir del arte, o te conseguís un patrón y te bancás las direcciones, o te pelás el orto.

De Cromañón se pueden decir muchas cosas más que sencillamente mencionarlo casi como obligación. Fue el fin de una época, y limitó muchísimo las opciones que tienen las bandas más chicas para desarrollarse, aunque yo creo que nuestro rock venía en caída hacía años. Pero eso es tema para otro post, y bien puede ser sencillamente que yo esté viejo y como todo viejo ignore y denoste a la generación siguiente del rock.

Volviendo al artículo, parecería según este autor, que no había posicionamiento político en los '90. Que no existió el festival de Madres en Ferro, o el MaestRock en la carpa blanca, o los festivales de la CORREPI en el Parque Rivadavia o los miles de festivalitos por toda la ciudad en las que bandas como La Renga, Los Piojos, Attaque, Todos Tus Muertos o Bersuit eran la bandera convocante, al menos antes de estallar en convocatoria y hacerlo impracticable. . Parece que no sabe que hasta una banda comercial como los Cádillacs escribía canciones como "Yo no me sentaría a tu mesa", ni cómo "El mono relojero" convirtió a unos desconocidos de Quilmes en estrellas, ni las canciones que escribió León Gieco, o el hit de Bersuit, escrita por la banda del PO, "Señor Cobranza"2. Y ni se nos ocurra mencionar una tal "San Jauretche" que no fue famosa, pero no veo por qué no la voy a mencionar.

Pero no, es mucho más fácil recortar la realidad para hacerla ajustarse a sus ideas y prejuicios, a su visión simplista de buenos y malos, de nosotros y ellos, y subirse a un banquito para predicar de cosas de las que realmente no se sabe un carajo e irse a dormir satisfecho con la obligación del deber cumplido. Y así son con todo, por eso en general ni les doy entidad para discutir. Pero en este caso se metieron con algo de lo que un poquito se, que un poquito viví, y de lo que creo que hasta hoy nadie que realmente sepa escribió nada.



1Si me permiten que meta algo de otro post, probablemente no haber logrado esto último fue una de las causas de que Los Visitantes nunca hayan logrado la popularidad de Los Piojos.
2Me permito un comentario 100% editorial: ¿Saben por qué Las Manos de Filippi nunca fueron exitosos? ¿Por su ideología? No: porque son pésimos."

La bolilla que faltaba

Cuando terminé la serie sobre mis 20 (+3) libros favoritos, iba a agregar dos posts más con menciones especiales. Uno con más libros de los mismos autores, otro con autores que quedaron afuera. Todavía puede pasar que los escriba.

Pero uno de los que entraba en el segundo grupo era Neil Gaiman. En este grupo entraban unos pocos autores que me gustan mucho pero de los que no había leído ningún libro así "superior". Bueno, de Neil Gaiman acabo de leer uno. Y acabo de bajarme medio sin comer un porrón de cerveza, y estoy considerando abrir el otro. Así que esto sale en caliente, y con una fresca encima.

El libro en cuestión es American Gods, (Dioses Americanos), edición especial del décimo aniversario. No se si sacaría alguno de los que están en la lista, ni se dónde iría. Ahora en caliente y sin repasar la lista, diría que anda pegando en el palo del top 10, no se si entrando o saliendo.

Es un libro que quisiera que todos lean. Si eso no alcanza para meterlo en la lista de mi favoritos, no se qué alcanzará. Para los amantes de los géneros y las definiciones, que no se qué hacen leyendo este blog, es "fantasía urbana", que es el nombre de los libros de fantasía que transcurren en el presente y no en el pseudo medioevo de los clones de Tolkien. Y si agarrás distraído a alguno puede ser el género de algunos libros de Jorge Amado, Marechal o García Márquez. Pero no divaguemos.

Este libro, en realidad es muchas cosas al mismo tiempo. Es un libro sobre dioses viejos y nuevos, sobre Estados Unidos (que ponele que le perdonamos que le llame America, pero eso es tema para otro párrafo), sobre inmigrantes, sobre mitologías y folclores. Tiene misterios en todos los sentidos de la palabra: arcano, secreto, acertijo, intriga, sombra, silencio, mística. Tiene road movies, romances, batallas, paisajes y todos los climas. Y un argumento que parece una cosa, termina siendo otra, y en realidad era una tercera.

Y salpicados por ahí y por allá, relatos cortos sobre los dioses que fueron cruzando los mares hacia Norteamérica. Y aquí, un pequeño desvío en esta reseña. Hasta el momento en que leí este libro, me parecía que me gustaban más los textos cortos de Gaiman que sus novelas. Ahora creo que quizás con Los hijos de Anansi me jugó en contra la traducción, o no era lo que esperaba o quizás simplemente no me gustó demasiado; y sus otras novelas que leí son novelas juveniles que esas nunca me gustan tanto. Por otro lado leí un par de libros suyos de cuentos, M is for Magic y Smoke and Mirrors y 90% de los textos en esos libros me volaron la cabeza. Si bien American Gods es una novela del carajo y me saca la idea de que no me gustan tanto las novelas de este autor, estos relatos más cortos que aparecen me dejan la duda sobre qué me gusta más. Son pequeños barroquismos, obras dentro de la obra, cada uno de la misma calidad que la obra mayor, a su manera. Admitámoslo, como duda no está nada mal.

Como dije más arriba, este es un libro sobre Estados Unidos. Desconozco cuánto de lo escrito ahí vale para Canadá, y por eso estoy evitando decir "norteamérica". Pero una cosa es clara, y es que no corre en el resto de américa, nuestra América Americana. La America (así, sin tilde) del libro es terreno estéril para los dioses, tanto los viejos como los nuevos. La nuestra, no hace falta decirlo, no lo es. Me hubiese molestado un poco esa generalización, si no fuera porque en uno de los relatos queda claro que los dioses del África, los que viajaron en las bodegas de los barcos esclavistas, tuvieron problemas para asentarse en EE.UU., aún en la Nueva Orleans del voudou, pero no en, por ejemplo, Haití.

Así que el primer libro que hubiese entrado en los 20, leído después de terminar la lista, es un libro de un inglés emigrado a EEUU y escribiendo sobre ese país, sobre la inmigración y sobre los dioses que acompañan a los inmigrantes. Detalles. Es una gran historia, con más vueltas que el mayor carrousel del planeta. Es una novela donde me atrevería a decir que todos los personajes son interesantes, todos generan alguna reacción más o menos visceral. Es un relato con imágenes variadas y hermosamente pintadas, desde lo surrealista hasta lo horrorista. Es un libro con kilos de cultura encima, pero donde esta cultura es secundaria respecto a la historia, sus personajes y sus imágenes. Es un libro sobre los mestizajes que se logran y los que no; sobre cómo no todo es como uno cree que es, y al mismo tiempo todo es como uno cree que es, porque uno cree que es así. Quizás hasta es un libro barroco.

Es un libro que les quiero prestar a todos.

En el fondo eso es todo lo que quería decir.



De cómo la literatura te moviliza


Estoy releyendo La Desaparición de la Santa (contento porque lo conseguí sin buscarlo y usado) y es notable cómo logró movilizarme. A la cuarta o quinta vez que se menciona a Damiana del Arroz con Leche, personaje más que de fondo en la novela, me terminé de indignar, me levanté y casi sin desayunar me fui a comprar arroz y leche, porque azúcar, canela y vainilla ya tengo. Buenos días a todas y todos.

En donde una frase hecha para un lado funciona para el otro.


El tipo muy enojado, esperando el bondi que según él nunca iba a venir, porque el estado lo subsidia y entonces qué le importan a ka empresa los usuarios. Y los piqueteros vienen al acto en unos bondis del carajo. Y encima van a ganar las elecciones, por algo estamos como estamos. Él a sus años tiene que trabajar, porque sólo cobra $1200 de jubilación, un piquetero, según dice, cobra $1500.

Mi vieja fue docente toda la vida, y ni siquiera de esas que trabajan dos o tres turnos por día, sólo a la mañana. Y cobra $4000 por mes de jubilación.

¿$1200 nada más?

No se, algo habrá hecho...

Jugadores



Vos sos un idealista, chabón, y el mundo no es así. Está lleno de garcas que lo único que les importa es el poder y te van a cagar ni bien puedan, vas a terminar perdiendo otra vez.


¿Y vos, rey de los cínicos? ¿Alguna vez vas a ganar? Si nunca te jugás por nada, nunca arriesgás, ¿qué te queda? ¿Vos te pensás que no se los bueyes con los que estoy arando? Son las reglas del juego. Y el que no juega no gana. Tampoco pierde, pero, ¿qué gracia tiene eso? Nunca nadie te quita lo jugado.

Aunque las derrotas duelan, aunque nos falten decenas de miles de jugadores que perdieron feo, vamos a seguir jugando, porque sabemos que es la única manera de ganar alguna vez. Ahora capaz que nos toca, después de tanto tiempo de yugar, y estamos contentos, porque sabemos lo que es la derrota y, más importante, sabemos lo difícil, y lo satisfactorio que es jugar este juego que algunos llaman vida.

Vos vas a seguir mirando de arriba a todo lo que se mueva. Total nunca nadie te va a poder decir que te equivocaste. Si nunca pusiste ni siquiera un fichín al negro o al colorado. Vos estás para otras cosas, no te vas a andar haciendo mala sangre si hay un riesgo de perder.

Diría que me das pena, pero no merecés ni que gaste eso