De fantasías, realidades y lo que está en el medio (o no), condimentado con épica.


Hace algunos años, tras leer el Señor de los Anillos (tema para ooooooooootro post), me preguntaba por qué todavía nadie había agarrado todas las mitologías americanas, mezcládolas y sacado una cosa como el Sr. de los Anillos o similar.

Con los años leí algunas otras (no tantas) novelas del género "Fantasía" y fui pescando las cosas comunes al género, a saber: un mundo distinto al nuestro, aunque no demasiado, con reglas más o menos claras para estas diferencias, y en ese mundo, una hstoria calificable de "épica".

Acá es un momento tan bueno como cualquier otro para aclarar que, como yo no soy racista, no separo las historias de fantasía (ni ningún otro género) de las de "verdadera literatura". Cuando el escritor es bueno escribe una gran historia atrás de cualquier género. Como dijo Dolina, los ejemplos son tan contundentes que avergüenzan. Voy a mencionar sólo a Ray Bradbury y a Raymond Chandler.

Cuestión que hace poco me di cuenta por qué nadie nunca hizo eso con las mitologías americanas. Acá las mitologías están tan vivas, hay tanta gente que aún las vive, que no hace falta crear un mundo. Alcanza con agarrar cualquier lugar (Bahía, Macondo, Buenos Aires) y poner los elementos fantásticos que vengan al caso (una santa que llega en forma de estatua, saluda al cura que la trajo y se baja del barco convertida en mujer, la mujer más hermosa del planeta elevándose mientras dobla las sábanas1, hay una entrada al infierno en un sótano de Saavedra). Y esos elementos, que pueden parecer mera invención, no desentonan con el realismo del resto del texto. Y habiendo estado en algunos lugares y hablado con gente que vive por aquí y allá, me doy cuenta que no desentonan porque son realistas. La gilada racionalista inventó el nombre "Realismo Mágico" po no ver más allá de su patiecito y su máquina de escribir que no hay nada de mágico, sino que se trata de realismo liso y llano.

En cuanto al otro elemento, la épica, mejor lo dejo hablar a Alejo Carpentier:
Creo que el papel del novelista latinoamericano en este momento [1975] está en traducir esas mutaciones, esas transformaciones y esas revoluciones. (...) Creo que la actual novela latinoamericana tiende hacia lo épico. Y la futura novela latinoamericana habrá de ser épica por fuerza.

Por una deformación de conceptos, solemos confundir lo épico con el cantar de gesta. (...) Pero atengámosnos mejor a la definición clásica que en este caso es válida. (...) Se nos dice que el relato o poema épico es equel de «acción grande y pública». No tiene pque ser forzosamente una batalla una guerra (...) puede ser una sublevación, una huelga, una revolución, un conflicto de hombres contra otros hombres. (...) Volvamos los ojos hacia nuestra América. Aquí lo épico (...) es cosa cotidiana.


Toda esta parrafada venía a que me compré un libro de Neil Gaiman que me devoré en este viaje (y que al momento de transcribir esto, Leila ya se lo leyó y releyó) y me di cuenta por qué me gusta tanto. El tipo hace exactamente eso. Casi todas las historias de este libo transcurren en algún pueblo de Inglaterra y no hacen ningún esfuerzo por disimularlo. Indiscutidamente hay un trol bajo un puente de ladrillo rojo, una vieja encontró el Santo Grial en un cotolengo y hay un Jack in The Box con un par de secretos esperando al fondo de un baúl. Incluso las historias de Sandman (las laterales al menos) producen ese efecto de empujar a los racionalistas a decir que transcurren "en el límite entre la realidad y la fantasía".

Pero los que sabemos cómo funciona realmente el mundo tenemos en la lista de cosas a hacer cuando vayamos a Londres una línea que dice "buscar a Mad Hettie y regalarle una moneda"


1O algo así, hace demasiado que leí ese libro y no me acuerdo 100% exacto cómo era eso

2 comentarios:

  1. Decime que no está en inglés... Por favor!!! Y que me lo prestás ;)
    Muchas cosas de las que vi o leí del estilo mezclan lo real y la ficción. Es más, para mi es la realidad con alguna que otra metáfora que la explica...
    O acaso "la fuerza no nos acompaña" por ejemplo...

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  2. Ja!, me vendí. Te lo pensaba llevar el martes.

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