Buenos Aires permanente.


Como comenté en otro post una cosa que me gusta de las ciudades es encontrar las cosas que siempre fueron así, las cosas casi diría permanentes, que son así desde hace muchos años, por más que muchas cosas cambien alrededor. Creo que es algo que vengo mirando hace muchísimo, pero me di cuenta que me interesaba, en México, más precisamente en el DF.

En una de las laterales de la catedral, sobre la calle Brasil para más datos, había todos los días diez o doce tipos con carteles que declaraban que eran albañiles, plomeros, carpinteros, etcétera, todos a más o menos un metro uno del otro, al rayo del sol. Es una imágen que me resultó increiblemente desubicada temporalmente. Y sin embargo ahí estaban, así que supongo que cada tanto alguien contrata a alguno. Y supuse que la gente se ofrece para trabajos manuales en esa vereda desde hace muchísimos años.

Eso me puso a pensar en algo que me había preguntado mi abuelo hace muchísimos años. Algo completamente trivial: "Vos, ¿dónde parás?". Entiéndanme, yo tenía 20 años (con suerte) y para mí parar en algún lado era un giro nuevo. E inmediatamente me acordé de que en algún lado Dolina recordaba y añoraba juntarse con sus amigos en una esquina a estar ahí en la compañía de los otros. Y me di cuenta de una de las cosas permanentes de Buenos Aires. Los pibes se juntan en las esquinas de la ciudad hace añares, definitivamente no es una cosa nueva y si bien seguramente no es algo exclusivo de esta ciudad, es una de las cosas que definen nuestra cultura.

Como en esa época (la del viaje, no la de la pregunta de mi abuelo) trabajaba en el centro, enseguidaencontré otras cosas. Hay barcitos que tienen décadas y décadas encima. No sólo de las históricas pizzerías, donde la gente va a comer pizza de parodi al mediodía desde hace 60, 70 u 80 años. También están esos barcitos que consisten en un local de 5 metros de frente y 20 de fondo, con una barra larga y unas poquísimas mesas. No invitan a entrar ni a palazos. Y sin embargo están ahí, y recuerdo ver lugares así desde que tengo memoria. Sobrevivieron a la gran uniformación de cafés de los '90 con el mismo estilo, y van a seguir siendo así toda su vida, o la vida de sus dueños o lo que sea.

Buenos Aires pretende, entre otras cosas, ser una ciudad moderna, en constante renovación y que no añora su pasado. Por eso me fascina particularmente buscar estas cosas permanentes de su cultura. Seguramente se me escapan muchas, ustedes (sí, los 10 o 12) quizás puedan comentarme alguna más.

4 comentarios:

  1. No se hace cuánto, pero para mí en el ADN de la porteñidad está el sentarse en la puerta de un bar y ver a Buenos Aires pasar y pasar. (Mejor todavía si se ven las cosas que describe Schuseim.) Una de mis primeras alegrías cuando empecé a laburar fue el poder tener la guita para hacer tiempo tomando un feca en algún bar del centro.

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  2. No sé cuánto de bsas se las da de modernosa. Sigue cuidando con uñas y dientes las cosas tradicionales de las que hablás.

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  3. No se, yo creo que algunos porteños las cuidamos, pero muchas cosas no se cuidan. Por ejemplo, en los '90 los bares y las pizzerías cambiaron todos la decoración y quedaron todos iguales, y con mucha menos onda.

    Los que cuidamos esas cosas, eso sí, las cuidamos con uñas y dientes.

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  4. Misterioso señor C.5 de abril de 2011, 11:07

    Supongo que sin haberme percatado soy uno de los que la cuida. Si por cuidarla se puede entender intentar siempre entrar a la pizzería más oscura, con colores más pálidos y mozos más celestes.
    Y sí, no puedo concordar más con que en algún punto de la historia se debe haber uniformado todo, porque ciertamente las pizzerías, los restoranes y cafés, son todos igualitos (y horribles).

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